No resulta muy lógico pensar que ahí, en el país donde se come carne de reno y se soportan temperaturas gélidas –con las carreteras cubiertas de hielo el 90% del año–, construyan un vehículo con 250 CV y tracción delantera. Pero así es Saab, una marca que no sabe de modas ni de patrones, y que gracias a su forma de ver el automóvil ha aportado siempre ideas y soluciones distintas a un mercado muchas veces saturado.
Si hay algo que destaca por encima de cualquier otra cosa en esta berlina ultradeportiva es su motor, un propulsor con 250 CV que es un auténtico cañón, capaz de proporcionarnos sensaciones muy gratificantes gracias a un turbo que sopla como un huracán embravecido.
Guardando las formas.
Si echamos un vistazo al exterior, encontraremos muchas similitudes con sus hermanos de gama, el kit de spoilers y faldones del Aero es el mismo que los del acabado "Vector" de la marca, pero podemos encontrar alguna salvedad como la doble salida de escape ovalada y el anagrama en la parte posterior. De cualquier forma, los trazos y líneas del 9-3 se acentúan, con un aspecto mucho más musculoso y deportivo. Las llantas son de 17 pulgadas multirradio, también exclusivas del Aero.
Sin duda, el diseño característico de Saab sigue estando patente en este 9-3, con unas marcadas líneas en forma de cuña y una parrilla que continúa fiel a los cánones de diseño de la marca sueca. Aunque a nuestro juicio un modelo tan especial debe ría tener algún tipo de diferenciación más con respecto a un simple 9-3 2.2 TiD Vector.
Tampoco nos ha convencido mucho la idea de mantener los embellecedores en plástico negro, y aunque son útiles a la hora de aparcar, ya que evitan arañazos, creemos que pintados en el color de la carrocería mejoraría mucho el aspecto exterior del coche.
Una vez a los mandos, el diseño sobrio del interior nos envuelve en una atmósfera en la que fácilmente nos encontramos a gusto; la calidad y ajuste de los materiales es buena y digna de un coche de su categoría. Los asientos tapizados en cuero son cómodos, aunque cuesta un poco encontrar la posición de conducción ideal, y es que parte de la culpa la tienen unos pedales mal situados, donde el embrague queda demasiado alto y tenemos que flexionar demasiado la rodilla.
Por lo demás, un acabado bastante estándar que no destaca por nada pero tampoco penaliza.
Una bomba de relojería.
El nuevo motor 2.8 V6 de 250 CV es la auténtica razón de ser de este coche. Su capacidad de empuje a medio régimen es brutal, y el tremendo par disponible desde apenas 2.000 vueltas, unido a un efecto turbo muy marcado, hace que la sensación de caballo desbocado se perciba en aceleraciones fuertes desde marchas cortas. Al tren delantero le cuesta digerir semejante riada de caballos. Cuando por ejemplo pisamos a fondo en segunda y hasta el corte, desde 50 km/h, cuesta mantener una línea recta si no sujetamos firmemente el volante. Es lo que tienen los coches con tracción delantera y muchos caballos. Sin embargo, no se producen significativas pérdidas de tracción, como sucede en coches con motor turbo y semejante potencia, véase un León Cupra R, por ejemplo.
Una vez en marcha y circulando por autopista, el 2.5 V6 del Aero se comporta como una perita en dulce y nos lleva si queremos con una suavidad digna de un 6 en línea atmosférico. Sorprende una vez más su capacidad de recuperación gracias al turbo: podemos ir tranquilamente en sexta velocidad a unos 120 km/h, pisar a fondo el acelerador y recuperar hasta 160 con la sensación de uno de esos TDI estratosféricos.
Comportamiento noble.
Todos sabemos que es complicado engañar a nuestra parienta y disfrazar un auténtico "pepino" de 250 CV en un coche para todos los días, cómodo y espacioso. Pero la verdad es que quien consiga "colar" estos argumentos no se equivoca en absoluto. El 9-3 Aero resulta un coche muy cómodo para viajar, espacioso y con un gran maletero.
Las suspensiones son más duras que en sus hermanos de gama, pero no interfieren para nada en la confortabilidad. La nobleza de este chasis es su principal argumento para los más inexpertos, y su tracción delantera sólo una anécdota.
Solamente forzando mucho podremos sacar todo el carácter a este dócil bastidor. Al abordar un viraje, el Aero se muestra claramente subvirador, pero a poco que ahuequemos el pedal del gas intencionadamente nos mostrará la trasera con relativa facilidad. La dirección es una vez más el talón de Aquiles de este modelo, que con un volante demasiado grande en dimensiones y una precisión de guiado cuestionable, merma un punto el intachable comportamiento de un coche francamente recomendable.