viernes, 03 de julio de 2009 Buscar

Pruebas

Seat Ibiza 1.6 DSG

16/12/2008

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Seat Ibiza 1.6 DSG

El equilibrado Seat Ibiza 1.6, en versión SportCoupé, puede asociarse al avanzado cambio automático DSG de doble embrague, que se convierte en la perla del conjunto por unos 1.300 euros más.

En una época en la que hasta los cepillos de dientes son eléctricos y no hay escalera que se use si a su lado tiene un ascensor, es curioso comprobar cómo los cambios automáticos, esas máquinas que hacen por nosotros el trabajo más complicado que debe realizarse al conducir, son casi ignorados en Europa. En el resto del planeta son los que usan el 90% de los coches.

En general, esa es la cifra de conductores a la que le recomiendo los cambios automáticos, y para saber si uno está en ese 90% la cosa es sencilla: si de vez en cuando te subes al coche, te vas a una carretera de montaña y pasas un rato divertido, entonces sigue con tu cambio manual. Si nunca haces eso, entonces tienes a tus manos y pies currando más de lo necesario cuando conduces…

Bien, lo expuesto vale para los cambios convencionales de convertidor de par. Los cambios DSG de doble embrague, como el que hoy nos ocupa, van todavía más allá, son tan perfectos que ganan a los conductores en prácticamente todo: cambian más rápido que nosotros y nunca "rascan". A su vez, dado que tienen varios programas de uso –normal y Sport, en este caso– y que pueden accionarse manualmente para la conducción deportiva con levas en el volante –sin embrague y sin dejar de acelerar–, el caso es que son tan adecuados para la acción como para la tranquilidad.

Afortunadamente, el comprador español es un poco receloso de algunas novedades, pero no tonto. Y la pega de la caja DSG del Ibiza es que cuesta 1.300 euros más que la manual, mucho dinero cuando el coche no pasa de los 16.000 euros. Casi un 10% de sobreprecio, que no sabemos exactamente cómo se recuperará a la hora de venderlo.

Si finalmente nos decidimos por él, la recompensa será menos estrés al volante, más confort de marcha y suavidad, mejores consumos y aceleraciones, además de más diversión en conducción deportiva. Eso es exactamente lo que compramos por esos 1.300 euros.

Mucho cambio
El voluntarioso motor atmosférico 1.6 del Ibiza entrega 105 caballos de potencia. Tiene una respuesta rápida al acelerador, y tanto sus prestaciones como sus consumos sobresalen entre la media de sus semejantes, aunque haya ejemplos todavía más brillantes. En todo caso, hay que subirlo de vueltas para obtener respuestas contundentes –su par máximo llega a 3.800– y en esos momentos es algo ruidoso. Su velocidad máxima, 188 km/h, es más que suficiente para largos viajes, y los 6,7 litros de media que gasta son interesantes, pues en conducción sosegada el DSG es capaz de ahorrar más que el cambio manual.

Y, por otro lado, con él uno no se entera de si el motor tiene bajos o no: instintivamente pisamos más o menos el pedal del gas para acelerar, y el DSG se encarga de reducir las marchas necesarias para salir como un cohete.

Bastidor
Lo hemos dejado para el final, pero es de lo más destacable del conjunto. El Ibiza tiene un excelente equilibrio entre eficacia y confort, lo que supone ser un poco más deportivo que la media. Si añadimos la suspensión Sport, el resultado lo llevamos a nuestro terreno con más claridad, pero nunca con excesos.

Así que un Ibiza SportCoupé con esta amortiguación es un vehículo con un ligero toque deportivo, tanto en lo dinámico como en lo visual, pues sus líneas son más llamativas que las de la versión de cinco puertas. Como pincelada del interior, las plazas traseras pecan de estrechas para tres, y son algo bajas para gente alta, eso sí, el ambiente general está muy bien cuidado, y el maletero es amplio, al igual que las plazas delanteras.

En fin
Definitivamente, este Ibiza es muy destacable por su cambio DSG y bastidor, pero el motor se queda corto, con lo que el resultado no es del todo equilibrado. Si buscamos deportividad, preferiría invertir el sobreprecio del cambio DSG en más caballos, y si pensamos en ahorro, entonces la versión diésel de 105 CV parece más interesante. En definitiva, el problema de este DSG es que es mucho cambio para este Ibiza... y sería el ideal para el futuro Cupra.

 

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