Por algo menos de dinero podemos tener en nuestras manos un coche que ya nos hará disfrutar de lo lindo: el Ibiza Cupra de gasolina y 180 caballos. De acuerdo que son 20 CV menos que el Clio o el Opel, pero el resultado no desencanta en cuanto te subes a este coche y te pones a andar.
En su justa medida
Podríamos decir que el Cupra lo ofrece todo en su justa medida. No es radical, pero tampoco es un corderito de cuento. No es brutalmente llamativo por fuera, pero sin embargo deja entrever su carácter. No llega a los extremos del Clio, por ejemplo, en cuanto a interior, pero tampoco es el chico bueno de la clase. No es el más deportivo, pero sus prestaciones y comportamiento en carretera con curvas te hacen sentir confianza y aplomo para que explores sin problemas los límites de la fuerza centrífuga.
Su motor empuja desde abajo y con decisión, prueba de hasta dónde se puede llegar con él, sin que resulte tampoco incómodo en ciudad. El cambio de marchas resulta rápido y es fácilmente gestionado por el motor, con una relativa alta cilindrada entre este conjunto de ocho coches: 1,8 litros. Eso sí, se echa en falta una sexta velocidad en muchas ocasiones, pero es lo que hay.
Cuenta con un chasis estupendo desde todos los puntos de vista, porque aguanta lo que le echemos sin rechistar, pero con un agarre óptimo hasta límites casi insospechados, aunque por ello haya que pagar el precio de la dureza de suspensiones, pero ya se sabe que sin sacrificio…