Las siglas Cupra resuenan en la mente de muchos amantes a las curvas como modelos de altas prestaciones, chasis perfectos para la conducción deportiva y, además, a precios moderados. Un cóctel explosivo que les ha convertido en referentes. Y el nuevo León Cupra es un episodio más de esta serie de amor entre conductor y carretera. La última entrega es más potente que nunca, tan deportiva como siempre y, gracias al trabajo de los ingenieros, también lo suficientemente lógica para poder emplearse en el día a día, momento en el que rueda con suavidad y confort superiores a sus predecesores.
Estética diferenciada
La parrilla frontal es siempre negra, independientemente del color del coche, al igual que los retrovisores. Además de estos elementos diferenciadores propios, el Cupra lleva llantas de 18 pulgadas específicas, pinzas de freno en rojo y nueva salida de escape, además de los logos Cupra.
Dentro llaman la atención los asientos, excelentes bacquets que nos sujetan a las mil maravillas. Aunque puedan molestar alguna que otra vez al brazo derecho a la hora de cambiar las marchas, resultan perfectos para la conducción deportiva. Y hay otros pequeños cambios, como los relojes, ciertos indicadores o los pedales. Para muchos se han quedado algo cortos, pero lo cierto es que es el coche que, a la vista, parece más deportivo. Probablemente, más alerones o faldones hubiesen convertido al coche en un modelo para salones del tuning.
El motor es el ya conocido bloque de 2.0 litros TFSi que montan otros coches como el TT, en el que genera 265 CV, mientras que en el resto del grupo se emplea con una amplia gama de potencias distintas. En el caso del León son 240 CV, cifra que solamente emplea Seat. De inyección directa y turbo de geometría variable, se caracteriza por una respuesta tan suave como contundente y ordenada. Hasta 3.000-3.500 vueltas ,la potencia llega más medida, pero a partir de esa cifra, y sin que medie un punto concreto en el que se note una patada del turbo, el coche empieza a avanzar a velocidad pasmosa.
Sus prestaciones son muy buenas. En este apartado lo comparamos con el Astra OPC de idéntica potencia, al que supera en velocidad punta (247 km/h) e iguala en aceleración (6,4 segundos en el paso de 0 a 100). Y todo ello con menor consumo: la media homologada es de 8,6 litros cada 100 kilómetros.
En marcha, el Cupra no es radical, tiene un buen compromiso entre eficacia y confort, casi tan bueno como el del Focus. Fácil de conducir, destaca por su dirección, muy directa, y por su capacidad de poner en contacto al conductor con la carretera, algo que no consiguen otros coches del grupo con la misma plataforma y similares prioridades.