La duda no está en si la imagen de cosas y personas es importante en su existencia, el tema radica en si esta característica tan simple es la más determinante de todas. Para muchos coches sí lo es, y los estudios demuestran que en la mayoría de los modelos de precio medio el público escoge el que más le gusta, no el que menos consume o el más fiable, por poner dos ejemplos de posibles razones de compra.
Afortunadamente, creo que la mayoría de los que leéis AUTOhebdo SPORT sabéis ir más allá, llevar el gato a vuestro terreno, y por ello elementos como la deportividad o la relación precio-prestaciones pasan a un papel protagonista. Otra cosa es que luego haya que comprarse el diésel porque no salen las cuentas.
Con el paquete Línea R, Seat equilibra la balanza y hace parecer al León tan deportivo como en realidad es. Quizá sea algo excesivo para las versiones menos potentes, que también pueden montarlo, pero sin duda el FR TFSi de 200 caballos que nos ocupa, con su excelente suspensión independiente a las cuatro ruedas –nada de ejes traseros semirrígidos, como la mayoría de sus competidores–, es un coche que da guerra de la buena en las curvas, y su nuevo traje lo deja claro sin necesidad de llegar a ellas.
Qué lleva
El paquete Línea R no añade elementos mecánicos ni varía las características técnicas del coche, se trata, como decía, de un traje. Quizá la forma más fácil de identificar los León con el puesto es mediante las nuevas defensas, tanto delanteras como traseras, que en ambos casos lucen dos tomas de aire verticales en sus esquinas, muy peculiares, además de la central. El alerón trasero es otro de sus elementos externos, al igual que las llantas Supercopa de 18 pulgadas y cinco radios dobles o las carcasas cromadas de los retrovisores. Por dentro es específico el volante deportivo tapizado en piel, la palanca de cambios con fuelle de cuero, costuras rojas y pomo redondo junto con el pedalier de aluminio.
El precio total del conjunto es de 3.207,66 euros. Que sepas que los supermercados ponen los precios terminando en 95 céntimos para parecer baratos, y que cuando se añaden otros decimales, como en los medicamentos, lo que parecen es exactos y, por tanto, lógicos. Que no te engañen ni los unos ni los otros.
A correr
El chasis del León posee un excelente equilibrio entre eficacia y confort, pero no está de más añadirle la suspensión deportiva Sport-Up que inclinará la balanza hacia donde nosotros queremos sin convertirlo en un coche radical. Un Honda Civic, por ejemplo, viene de serie todavía más duro de suspensiones. Fácil de conducir, su trasera deja cierto juego al límite, algo que desaparece cuando dejamos conectado el ESP y que, sin él, aporta diversión sin nerviosismo.
Si a ello sumamos el motor 2.0 TFSI de 200 CV, el resultado es uno de los deportivos más apetecibles por agilidad y precio. Es difícil encontrar en el mercado modelos que le hagan sombra cuando damos importancia a estos factores: este León se tiene, corre y es barato. Ésa es la clave de su éxito.
Dotado de inyección directa y turbo, este bloque asegura sensaciones fuertes, y aunque su régimen óptimo de uso es de las 3.000 a las 5.500 vueltas, el caso es que corre en todo el espectro de revoluciones y hace innecesario jugar con la caja de cambios para conseguir rápidas respuestas.