El filón para las marcas alemanas con los apellidos “AMG”, en Mercedes, y “M”, en BMW (también “S” y “RS” en Audi), es tal que, de ser coches de producción minoritaria al principio, muy exclusivos, pasan en algunos casos a ser auténticos coches de deseo, que no son tan difíciles de ver en nuestras calles.
Tienen, eso sí, una genética especial. Tan especial, que de su principal característica, motores muy elevados de potencia, se ha pasado a toda una escalada de especialidades que pasa por chasis especiales, frenos más potentes, cambios de mayor aguante, sistemas de suspensiones ultrasofisticados, etc.
Apellido ilustre
De esos apellidos tan ilustres, el departamento de competición de Mercedes, AMG, es el que mayor provecho le saca al asunto. Para muestra, un botón, y de ahí sus 21 modelos (en total, y si no contamos también un trabajo de AMG sobre Maybach o el mismísimo SLR McLaren), frente a los 7 de BMW y otros tantos de Audi. En cualquier caso, se trata de coches con un marcado acento deportivo.
Si echamos un vistazo a los productos de Mercedes de gran potencia, todos los segmentos están cubiertos bajo esta firma suplementaria. Así, te puedes conformar con un “simple” sedán, el C 55 AMG, que ya entrega la cifra más baja, con esos 367 CV; o pasar a un coupé, como el CLK (525 caballos) y el CLS 63 (514 CV), o simplemente podemos escalar hasta los roadster SL 55 y 65 AMG y SLK 55 y 65 AMG (547 y 612 CV, respectivamente). Para lograr tal variedad de potencias, AMG no duda en retocar, poniendo, quitando o haciendo más grande un turbo o un compresor, y así conseguir tan significativas cifras de potencia final. Y si para adaptar un motor a un modelo en concreto tiene que hacer ingeniería para sacarle 10 u 11 caballos, pues lo hace y listo; lo mismo en un bloque atmosférico o no. Como mínimo, hablamos de motores de 8 cilindros en V, una especialidad de la casa junto a los 12 de los más poderosos.
Una característica diferenciadora también de AMG, y que no tienen ni BMW ni Audi en sus líneas más exclusivas, es que su influencia llega también a los todoterrenos, se denominen SUV o no. Así, los ML, G y R (estos dos últimos con 510 caballos) tienen su correspondiente versión AMG. Como colofón a una gama tan extensa, y que debió concebirse como algo muy minoritario, está el CLK DTM AMG (también en Cabrio), una serie limitada a 100 unidades, con 582 caballos.
“Mister M”
No por menos larga, la lista de BMW agraciados con la terminación “M” (Motorsport) es menos atractiva. Desde el nacimiento de aquel M3, que ahora tiene 343 caballos, pero que en el futuro tendrá más de 400, la mano se fue extendiendo hasta el no menos alabado M5, el impresionante M6 (ambos con 507 CV) y el Z4 M (343 caballos). A ello hay que sumar las versiones descapotables del M3, M5 y Z4, contabilizando así 7 modelos en total. Vamos, que son menos, pero igual de espectaculares.
Quizá lo más atractivo de los modelos M de BMW es que, actualmente, tienden a motores en V de gran cilindrada y número de cilindros. Es especialmente reseñable el del M5 y el M6: un V10 de casi 5 litros, con 507 caballos y una fuerza brutal. Para que llegara a ser algo más racional, la potencia máxima, antes de pulsar un botón, es de solamente 400.