Deportividad, lo que se dice deportividad, no la vamos a encontrar en la segunda generación del utilitario checo, al menos de momento. El detalle más racing que vamos a presenciar en la versión que nos ocupa es la denominación de su acabado, "Sport".
El nuevo Fabia no supone un gran salto tecnológico respecto a la generación anterior; de hecho, comparte muchos elementos mecánicos con su predecesor. Lo que más destaca es su moderado aumento de tamaño, con 3.992 mm de longitud total, lo que le permite tener un habitáculo muy bien aprovechado. Sobre el papel, sus dimensiones tan sólo aumentan 22 mm de largo, 4 mm de ancho y unos importantes 47 mm de alto. En la práctica, nos encontramos una carrocería con una altura generosa, que permite obtener un habitáculo muy amplio.
A lo alto. Ya en su interior, lo primero que percibimos es una buena cantidad de espacio, luminosidad y mucha altura. La distancia longitudinal para las piernas en las plazas traseras es notable, y la que tenemos en anchura es la esperada, si tenemos en cuenta sus dimensiones. El maletero tiene una capacidad de 300 litros, lo que le sitúa entre los mejores de su segmento en este apartado. Si abatimos los asientos, su volumen puede llegar hasta los 1.163 litros.
Una vez al volante, que es ajustable en altura y profundidad, encontramos la postura ideal rápidamente. El asiento tiene una regulación generosa en altura –se beneficia de la que tiene la carrocería-. Mientras los asientos delanteros tienen un nivel de sujeción y confort más que aceptable, los traseros tienen una banqueta más plana y, por tanto, un nivel de sujeción menor. Todos se pueden tapizar con una combinación de cuero artificial similar al vinilo y tela.
Los mandos del equipo de sonido y el climatizador están muy a mano, son sencillos y llegamos con facilidad a ellos.
El Fabia es un coche que cuenta, en general, con un buen nivel de almacenamiento. El salpicadero dispone de dos guanteras y un hueco muy práctico en el pie de la consola central. Las bolsas de las puertas presentan unos soportes que son capaces de acoger a botellas de hasta 1,5 litros. En la parte posterior de los asientos nos encontramos con dos grandes bolsas que pueden servir para guardar revistas o guías de viaje.
La calidad, ajuste y acabados de su interior se sitúa al nivel que marca la media de su segmento. Nos encontramos mucho plástico rígido en todo el habitáculo y otro más blando en la zona más vistosa del salpicadero y en los apoyabrazos de las puertas.
Todo un veterano
El propulsor es un viejo conocido del Grupo Volkswagen. Este cuatro cilindros de 1,9 litros destaca fundamentalmente por ofrecer muy buen rendimiento. Empuja con fuerza a partir de las 1.800 rpm, estirando sin problemas hasta las 4.000 rpm. Por el contrario, se muestra como un motor áspero, tosco y brusco.
El interior del Fabia no es de los que mejor aislado está dentro de su segmento; de hecho, se transmiten notorias vibraciones al volante, embrague, acelerador y cambio. Ahora corren otros tiempos, y es un detalle que ya no se puede perdonar en un coche moderno, aunque sea de mecánica diésel.
Más cómodo que efectivo
Dinámicamente hablando nos encontramos con un coche completo, porque da la talla –por motor– tanto en ciudad como en carretera.
El Fabia no está concebido para disfrutar de las sensaciones y la conducción. Su centro de gravedad es alto, y eso se nota cuando se empieza a exigir mayor precisión y velocidad en las curvas. El subviraje aparece muy pronto, aunque es un coche que reacciona de una forma muy sana y no da sustos en ningún momento.
Las suspensiones son similares a las de su predecesor, con un diseño McPherson en el eje delantero y brazos tirados en el trasero. El recorrido de las mismas es generoso y no tienen modificaciones específicas respecto al resto de la gama. Aun así, hay que reconocer que contienen muy bien tanto los cabeceos como los balanceos, si tenemos en cuenta el tipo de coche del que estamos hablando.
El tacto de la dirección es correcto y suficientemente agradable. El volante tiene un diámetro de aro generoso y el pomo cuenta con un tacto y tamaño bastante correcto. El cambio es seco y duro -sobre todo cuando se maneja con rapidez-, aunque es probable que se suavice bastante según vayan pasando los kilómetros.
Por su parte, los pedales –como suele ser habitual dentro del Grupo Volkswagen– son bastante agradables en su manejo y precisos en su funcionamiento.
Su equipamiento es muy sencillo, y de hecho, no se puede incluir el sensor de luz y de lluvia, faros de xenón y tapicería de cuero ni como opción. Por otra parte, sí que puede incorporar el control de estabilidad, regulador de velocidad, climatizador, conexión Bluetooth, faros direccionales y alarma, entre otros elementos.
En definitiva, la versión "más deportiva", por ahora, del nuevo Fabia no es un coche con planteamientos deportivos, pero tampoco pretende serlo. Cumple muy bien en apartados como su habitabilidad, maletero, prestaciones y consumo, pero para los que quieran una versión GTi, tendrán que esperar unos meses para recibir con los brazos abiertos el esperado RS.