lunes, 06 de octubre de 2008 Buscar

Pruebas

Subaru Impreza 06

23/01/2007

Elías Domingo

Subaru Impreza 06

Probablemente no sea el coche más rápido del Nacional de Tierra, ni el que más carga tecnológica tiene, pero Francisco Pardo ha sabido sacarle mucho provecho a este Subaru Impreza preparado por Barattero, consiguiendo con él la victoria en la Impreza Cup 2006. Una opción muy interesante.

Acudimos a Allariz para visitar a uno de los pilotos protagonistas en 2006 del Nacional de Tierra. Después de conversar con él sobre lo que ha sido la temporada , tratamos de ver ahora el vehículo con el que ha corrido. En la villa ourensana, muy bien remozada en los últimos años, Pardo nos está esperando para dejarnos probar su coche habitual. Tras recorrer unos kilómetros por intrincadas carreteras, llegamos a su base de operaciones. El Impreza, recién lavado, nos está esperando para ofrecernos todo lo que tiene dentro.

Preferimos que sea Pardo quien nos guíe hasta las bonitas pistas donde tendrá lugar la prueba, al pie del río Arnoia. Son pistas forestales, rodeadas de pinos y con unas cuestas de impresión. "Mal lugar para hacer un rallye", comentamos. Y es que las temibles bajadas pondrán a prueba las prestaciones de un Impreza que ha sido arreglado hace pocas fechas, para dejarlo a punto tras el problema surgido con las piedras en Cáceres, última carrera del año.

Un primer vistazo
Después de establecer la base de operaciones en uno de los cruces de las pistas por las que vamos a transitar, comenzamos un minucioso repaso a todas las partes del coche. Construido por Barattero en Argentina, el trabajo que se ha hecho se puede calificar como magnífico, puesto que la terminación es exquisita y se han cuidado mucho los detalles. Tiene, eso sí, muchas cosas de serie, como los mandos de la climatización, los aireadores o los elevalunas eléctricos de las puertas delanteras. También los tiradores que abren la puerta se han mantenido, mientras que, lógicamente, se ha hecho un buen esfuerzo en adecuar el arco de seguridad a las especificaciones del vehículo.

La unidad que nos ocupa ha sido traída de Japón, y eso se nota en detalles como la cerradura para introducir la llave, que está en la puerta derecha, como corresponde a un vehículo que se conduce con el volante a la derecha. Éste, sin embargo, está perfectamente ensamblado a la izquierda, y el hecho de traerlo de Japón corresponde únicamente a razones operativas del constructor argentino.

Llama la atención, como decimos, el buen acabado interior y la sensación de seguridad que nos transmite. Aún está en la bandeja del "copi" el plano del último rallye del año (Cáceres), en la que Dani Rivera, navegante habitual de Pardo, ha dejado toda la información relativa a esta prueba. La palanca de cambios sirve para mover una Hewland de cinco marchas y relación cerrada. Se puede cambiar sin embrague, pero Pardo es un hombre muy cauteloso y antepone siempre el cuidado de la mecánica a las prestaciones puras. Esto es algo que tendréis ocasión de comprobar a lo largo de toda la prueba.

Comienza a moverse
Para conseguir una perfecta adaptación, decidimos que sea Pardo el encargado de darnos unas vueltas a bordo del vehículo. Comenzaremos a descubrir así los puntos fuertes de un coche muy equilibrado. El recorrido, como decimos, cuenta con muchos cambios de rasante. Preferimos escoger una zona "cuesta arriba" para comprobar la potencia real y efectiva de este modelo. Pardo nos enseña un poquito el manejo de los diferenciales, el tacto del acelerador y el freno, y después ya estamos preparados para afrontar la toma de contacto con el Impreza.

La primera sensación de los coches de tierra es el enorme ruido que se genera en el habitáculo. "Es vital contar con unos buenos Peltor", confiesa Francisco Pardo. Razón no le falta. Sobre asfalto, el ruido puede ser más o menos ensordecedor en función del motor que llevemos delante, de la gravilla suelta que haya en el suelo o de muchos otros factores. Pero, sobre tierra, la sensación es de un bramido desgarrador y constante de las piedras en los bajos. Rápidamente nos hacemos con los mandos del coche y comenzamos a probar las bondades del Impreza.

Buena aceleración
El turbo da alas al coche, cuyo corte se sitúa en torno a las 5.000 rpm. El cambio, preciso, ordena perfectamente al vehículo, aunque en zonas de aceleración hay que ir engranando constantemente marchas. Se amontonan las curvas, que no dejan de venir a nuestros ojos, y es vital mantener la concentración. En ellas, el trabajo del diferencial central es vital. Acelerando a fondo en el paso por curva, el coche desliza deliciosamente de atrás, y es el momento de contravolantear para seguir la estela de la misma. Hay que aplicar aquí todo lo que siempre se oye decir a los pilotos: "No se puede dejar de acelerar". El peso está muy bien repartido, y las curvas se libran sin problema alguno. La suspensión se "come" perfectamente cualquier imperfección. Los surcos y vados que antes habíamos visto examinando el terreno se vuelven a bordo del Impreza casi imperceptibles. El motor no decae, y al llegar al alto, comenzamos el descenso hacia el punto de partida.

El apartado de los frenos sorprende por su buena respuesta, a pesar de no incluir los del STi, sino los del WRX. Y es que los primeros no entran en la llanta específica de tierra, por lo que para conseguir los frenos de última generación hay que desembolsar una cantidad por encima de los 10.000 euros.

El equilibrio
La tierra castiga mucho a los coches. Eso es algo innegable. Las Pirelli PZero que monta el coche probado se manifiestan como perfectas, a pesar de que las que estamos utilizando ya tienen uso en la última cita del Nacional de Tierra. Está claro que resulta complicado hacer una valoración sobre si es mejor el neumático italiano que el de Michelin, pero, en palabras del propio Pardo, "las Pirelli van bien, y habría que ser muy minucioso para encontrar diferencias".

Por lo demás, el vehículo nos ha parecido muy equilibrado. Con una potencia elevada, pero que nunca se sale de los cánones, y relativamente fácil de conducir. El trabajo del diferencial es realmente eficaz, y la pregunta es obvia: ¿Mejor o peor que un Evo? Probablemente, más adecuado para quienes se inicien en la conducción de coches de tracción total, y, seguramente, no tanto para los que prefieran coches con cifras de potencia elevadas. En zonas de paso complicado, en curvas cerradas, en difíciles recovecos, el Impreza tiene una mejor capacidad de tracción, y en general es mucho más dócil y ágil de conducir. Otra cosa será meterse en grandes tramos, en los que las diferencias no serán tan evidentes.

 

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