Juntar tres coches como los de hoy es sinónimo de diversión al volante y sensaciones fuertes a cambio de desembolsos económicos relativamente moderados; no hay nada que corra tanto –y tan bien– por menos dinero. Y ésta es la mejor virtud del Seat León Cupra, de largo el modelo más barato de esta comparativa. Los 4.000 euros de ahorro que supone su compra frente a sus rivales no se corresponden con carencias de ningún tipo, así que resulta el más indicado a poco que valoremos el dinero. El Seat es, sin duda, el que más ofrece por menos "pasta".
Pero, afortunadamente, no todo se hace con calculadora en esta vida. Entonces, si estamos dispuestos a pagar un poco más, encontraremos en el Impreza WRX y el Opel Astra OPC dos modelos todavía más ágiles. La tracción total del primero y la suspensión electrónica del segundo colaboran decididamente a que sus pasos por curva sean superiores al del modelo español. En la práctica, a pesar de lo comentado, las diferencias son menores de lo que podría esperarse por diversos motivos. El primero, por la habilidad de Seat Sport poniendo el chasis a punto. El Cupra es muy efectivo, tremendamente fácil de conducir y nada nervioso. Su paso por curva es espectacular, al igual que su capacidad de tracción –aunque no es la del Impreza–, y son las suspensiones independientes en ambos ejes las que garantizan este resultado. Su reglaje no es radical, y se sitúa en un punto intermedio entre el apasionado OPC y el más suave WRX. Por ello, es un coche muy equilibrado, válido también para todos los días, una característica común a todos los vehículos hoy analizados.
En el caso del Subaru, la suspensión, como digo, resulta más blanda que las de sus rivales, lo que le convierte en el coche más cómodo, pero también en el que más balanceos de la carrocería e inercias presenta. Un punto menos de flexibilidad le iría mejor. Eso sí, el ajuste de las suspensiones está tan bien hecho, que esa comentada suavidad se traduce en más efectividad que la de cualquier otra suspensión así de cómoda, y el nuevo eje trasero es el principal culpable de que, aunque sin ser más deportivo que antes, el nuevo Impreza sea más ágil que su predecesor. Y eso es mucho.
Por ello, basta con sumarle la tracción total para que se convierta en el modelo de esta comparativa que mejor negocia las curvas, que permite acelerar antes y que nos saca de los giros a una velocidad insuperable por sus rivales. Ya en terreno mojado, y especialmente en el que está muy roto, no hay rivalidad posible: el Impreza se los come con patatas. Lástima, por otra parte, que hayan eliminado el autoblocante trasero, que mejoraría todavía más el agarre al límite.
El OPC es el más apasionado. Resulta el más nervioso de reacciones, el que más tracción pierde al acelerar –con diferencia– y el único con suspensión trasera no independiente (tiene un eje semirígido). Pero si parece que al Subaru lo han domado un poco, para que no corra tanto como podría, al Opel le pasa lo contrario: sus ingenieros han exprimido el chasis al máximo. O mejor dicho, ha sido un piloto el que lo ha puesto a punto –Manuel Reuter–, pensando en la mayor eficacia posible y no en otras zarandajas. Así, en la práctica, aunque difícil de conducir y con un eje delantero que pierde tracción, es efectivo a más no poder, y la suspensión electrónica logra que el ajuste de las amortiguaciones llegue a ser el más radical (es el único que puede llegar a recibir este adjetivo), algo que no es un problema, dado que, pulsando de nuevo el botón, vuelve a convertirse en un coche razonable para viajar. Así pues, para los que saben conducir de verdad, el OPC es una verdadera gozada. Domarlo es un reto –que no hay que temer gracias al sistema de control de estabilidad, que viene de serie–, y cuando conocemos sus reacciones encontramos un paso por curva espectacular; de hecho, fue el más rápido en el Circuito del Jarama, hace unos meses, frente a rivales como el Mazda3 MPS, el Mégane Renault Sport o el propio León Cupra. ¡Vaya fiera! En esa comparativa, el WRX no estaba.
Motores de vértigo
Con 230 caballos de potencia en el caso del WRX, y 240 para Cupra y OPC, las sensaciones fuertes al avanzar están garantizadas, y si en curva, como decíamos, las diferencias son claras, al acelerar la cosa se iguala; todos apasionan de manera similar. El paso de cero a cien es semejante, 6,4 segundos en el caso de los más potentes y un todavía mejor 6,1 para el WRX (con diferencia, es el que mejor transmite la fuerza al suelo).
Subaru ha escogido su ya conocido bloque bóxer de 2,5 litros, que ha aumentado 5 caballos su potencia. Mientras, Seat y Opel optan por bloques de 2 litros de cilindrada, con inyección directa en el primero de los casos. Aunque la cifra de par del Seat es la más pequeña, con 300 Nm por 320 de sus rivales, resulta que es el que menos consume: 8,6 litros como media, por los 9,3 del OPC. En cuanto al WRX, no han comunicado las cifras oficiales, pero nuestras pruebas arrojan una media superior a la de este último (10,4 litros), debido sin duda a la tracción total y la mayor cilindrada. El Subaru tiene la configuración más original, 4 cilindros opuestos –como los Porsche–, lo que logra bajar el centro de gravedad del vehículo, pero es el único con caja de cambios de cinco marchas en vez de seis.
En lo que a sonido se refiere, el Seat es el más comedido, y Opel y Subaru son los más apasionados.
Estética
Bueno, lo oculto acabas de verlo. Ahora, pasemos a lo que salta a la vista, la estética y los interiores. Por fuera, y también por dentro, es el Opel Astra el que hace un mayor esfuerzo por adecuar su imagen a su talante: rejilla tipo nido de abeja, escape original, amplias tomas de aire y, dentro, inserciones en el color de la carrocería, asientos, volante y pomo exclusivos. Es, sin duda, el decorado más racing. El Seat incorpora buena parte de los elementos de su rival, como la rejilla tipo panal de abeja, las tomas de aire, el volante y el pomo de la caja de cambios, por ejemplo, y añade detalles como el color negro para los retrovisores.
Por último, Subaru apuesta por la elegancia, y le basta con la amplia toma de aire en el capó, bien espectacular, para llamar la atención tanto como sus rivales. Eso sí, por dentro resulta demasiado comedido y, salvo los asientos, apenas hay detalles que marquen su personalidad.
En cuanto a la calidad de los acabados, los tres están parejos: los del Subaru son robustos y originales, pero les faltan materiales de más calidad, al igual que al Seat, de forma que es el Opel el que más destaca en este apartado. Eso sí, se percibe con claridad el trabajo de la firma japonesa para mejorar la calidad general, lo que se nota en aspectos como la insonorización, el tacto de los mandos, la suavidad general… el Impreza es ahora más "coche" que antes, lo que estaría más claro de mejorar su salpicadero, y en este sentido supera a sus rivales.
Tampoco en lo que a espacio se refiere hay grandes diferencias. En principio, es el León el más amplio, sobre todo en espacio para las piernas, aunque sus rivales le ganan en anchura en los asientos traseros. Es el Subaru el que tiene un maletero más pequeño, que ronda los 300 litros, por los casi 350 de sus enemigos de hoy.
Equipamiento
Si decía que el León no tiene ninguna carencia por su bajo precio, el equipamiento está incluido en ello, pues climatizador, control de estabilidad y tracción o programador de velocidad vienen de serie. El OPC va más allá y añade faros de xenón, luces y limpiaparabrisas automáticos o pintura metalizada, elementos que en el Seat son opcionales, y recomendamos vivamente la suspensión electrónica para quienes piensen en él. Por su parte, el Subaru aporta bastante equipamiento, pero tiene carencias, fundamentalmente en los extras, que son muy pocos.
Veredicto
No es fácil decantarse por uno de ellos. Como decía desde el principio, el Seat merece la pena por su precio. Si buscamos algo más, entonces hay que irse a OPC o WRX; aconsejamos el primero a los más enérgicos amantes de la adrenalina, y el segundo, a los que busquen el mejor paso por curva. Si este último tuviese reglajes más deportivos, lo recomendaría con mayor insistencia. ¿Por cuál te has decidido?