sábado, 11 de octubre de 2008 Buscar

comparativas

VW Passat R-line TDI 170

11/03/2008

Rafa J. Cid

VW Passat R-line TDI 170

La incorporación del acabado R-Line a la gama Passat ha servido para aportar superiores niveles en comportamiento en carretera, con un mínimo menoscabo del confort.

La incorporación del acabado R-Line a la gama Passat ha servido para aportar superiores niveles en comportamiento en carretera, con un mínimo menoscabo del confort. El vehículo tiene un tarado de la suspensión ligeramente más firme que el de serie, y la carrocería va 15 mm más cerca del suelo. De este modo, el modelo alemán, como era de esperar, es el más refinado, confortable y burgués de la comparativa. Con ello, esta versión resulta particularmente equilibrada en carretera y es muy recomendable para la mayor parte de los conductores. Eso sí, no podemos calificar su comportamiento como deportivo: aunque con balanceos de la carrocería bastante controlados (más que el C2), suspensión trasera independiente (el único que la posee) y potencia a raudales, prefiere las autopistas y los largos trayectos antes que las carreteras de montaña, que atraviesa sin problemas ni pasión, resultando tan fácil de conducir como poco comunicativo con el conductor.

Prestaciones
No están nada mal: el motor 2.0 TDI logra catapultar al Passat a los 223 km/h, la mejor cifra de los modelos hoy analizados, y su paso de cero a cien es tan sólo un poco más lento que el del Mégane, produciéndose en 8,6 segundos. La clave está en que, aunque más grande, pesa casi lo mismo que el modelo francés. No me canso de insistir en los kilos, pues los fabricantes no lo hacen y son tan importantes como los caballos. O incluso más.

En cuanto al funcionamiento del motor, de nuevo resulta un poco insulso nada más pisar el acelerador, como todos sus contrincantes de hoy, y nos regala fantásticos avances en cuanto la aguja del cuentavueltas ha subido lo suficiente. Y aporta más ventajas: aunque no es más refinado, sí lo parece, pues está mejor insonorizado, y la suavidad general del coche le contagia. Vamos que, una vez más, el motor sí nos permite divertirnos y olvidarnos de que llevamos un diésel, salvo por las visitas a la gasolinera.

Así que seguimos aportando razones para colocarlo como un modelo perfecto para poseer, equilibrado, refinado y amplio, pero no para los que busquen sensaciones realmente fuertes.

 

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