viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Raid

Baja 500 Portalegre

30/10/2007

Baja 500 Portalegre

Al piloto de Vic parecen sentarle bien los aires portugueses. Si comenzó la temporada ganando en Terras d’el Rei, en esta dura y compleja carrera ha vuelto a imponer el ritmo justo para vencer a sus rivales. Ahora es un punto el que separa a los dos mayores aspirantes al título. Los hermanos Hernández lo dirimirán en Cuenca... siempre y cuando Anglada no se meta en la pomada.

Por fecha y con algunos equipos fuera de posibilidades, la lista de participantes españoles no era todo lo extensa que deseábamos, aunque en esta ocasión no faltaba ninguno de los aspirantes a cualquiera de las diferentes clasificaciones existentes.

Alrededor de 500 km, con una primera jornada destinada sólo a la prólogo, una segunda agotadora de casi 400 km y una tercera y madrugadora de apenas cien, serían el árbitro de la contienda para nuestros pilotos que, sabedores del potencial mecánico de los portugueses, no pensaban ni encaramarse a las plazas de honor en la clasificación general, reservadas a priori a los potentes equipos del país vecino.

Esto quedaba patente en la prólogo, donde encontrábamos al "Mitsu" L200 de Vila y Creixams, primer español, en la decimoquinta plaza, tres segundos más rápido que el Montero de José María Hernández y Xavi Rochera y otros tres por encima del X5 de Herrador y Puebla. El hermano del poleman, Fernando, estaba situado bastante más atrás, mientras que Termens y Vilalta eran perjudicados por el polvo de un participante mucho más lento y quedaban en zonas intermedias.

Precisamente el polvo y haber marcado una prólogo rápida para salir delante iba a ser un asunto crucial en la siguiente jornada, sobre un terreno más duro y polvoriento que nunca en una prueba conocida, hasta ahora, por sus barrizales y lluvias.

Anglada comenzaba dominando y a unos ochenta kilómetros de la salida ya llevaba algo más de un minuto a Termens, con los BMW X5 de Herrador y Villar prácticamente en los mismos tiempos, algo más atrás. Quién sí tenía problemas era Vila, que pinchaba y perdía más de siete minutos, un tiempo irrecuperable para quien pensaba en la victoria. Tanto José María como Fernando Hernández se planteaban una carrera a conservar, dado que ambos hermanos tenían al enemigo en casa, nunca mejor dicho. Esto no impidió que José terminase el rápido bucle de la mañana en segundo lugar tras Anglada y por delante de Herrador, metido en nubes de polvo, y de Villar, con problemas de frenos.

Quienes estaban haciéndolo bien eran Recuenco y Alijas que, aunque se quejaban de mucha dureza en el tren posterior, estaban quintos detrás de Fernando Hernández y Jordi Morales, siendo la cruz para Termens que, al romper su disco de freno, pulverizaba una llanta y perdía más de cuarenta minutos.

El día más largo
Pero faltaba el bucle de la tarde, con casi trescientos kilómetros mucho más retorcidos y cerrados que lo visto hasta ahora.

Vila, Herrador y José Hernández estaban decididos a darlo todo y atacar a Anglada, por lo que realizaban auténticos tiempazos, siendo los más significativos los de Vila, que llegaba a marcarse un cuarto scratch con su dinámica L200, mezclándose entre los "pepinacos" portugueses, que luchaban por la victoria absoluta. Pero Anglada dosificaba sabiamente sus diferencias ante los atacantes, algunos de ellos como Herrador con problemas para adelantar a Fernando Hernández, bajo un mar de polvo.

La dura jornada acababa con un sólido líder, Anglada, casi cuatro minutos destacado de una lucha infernal entre José Hernández, Javier Herrador, que pinchaba a falta de poco para la meta, Fernando Hernández y Ramón Vila, ya metido en el "tomate". Todos ellos destacados de otro grupo no menos interesante y que comandaba Andreu González, con Paolo Martins primero de la Nissan y un pelotón formado por su correligionario Coto, Antonio Segura, con la caja de cambios muy tocada, Alejandro Palacios, Termens, en plena remontada, y Rubén Gracia. De este grupo habían desaparecido Recuenco, por un vuelco al vadear un río, Villar, con problemas eléctricos, y Urkiloa, que hasta ese momento estaba muy arriba.

Los 135 km dominicales iban a ser apenas un colofón sin incidencias en el que Anglada y Parés se refrendaban como vencedores, dos minutos y medio más rápidos que José Hernández, que pasa a encabezar el Nacional a sólo un punto de su hermano Fernando, segundo, obteniendo un brillante y merecido podio el X5 de Herrador y Puebla

Termens llegaba finalmente como primero de T2 y se confirmaba como subcampeón del mundo FIA de la categoría, por detrás del piloto de Qatar Al-Thani.

 

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