Con un tiempo mucho más benévolo que en pasadas ediciones, la Baja repetía un esquema muy similar al del pasado año, más propio del Mundial de Raids que de la Copa FIA de Bajas.
Rondando los 800 kilómetros de carrera para motos, coches y camiones, la inscripción era de lujo. Además de Roma y Peterhansel, con los dos "Mitsu" oficiales, la presencia de Colin McRae, a bordo de un BMW X3 de X-Trail, era temida por los habituales del pódium, sobre todo tras los "avisos" que dio en el pasado Raid Transibérico. También estaban el vencedor de la pasada edición, Jozef Sykora; Boris Gadasin, ganador de la Baja Italia; el mismísimo Miki Biasion; nuestro internacional Monterde, y hasta Marc Blázquez, que para defender sus opciones de reválida de su título mundialista de Bajas participaba con un veterano Pathfinder cedido por Gameiro, quien, a su vez, acababa de formalizar la compra de la victoriosa Navara ex Blázquez; además del ejército de pilotos españoles habituales del Nacional y otros que tienen en ésta su única cita anual con las carreras.
Camino Soria
En la prólogo, dentro del Circuito del Jarama, se imponía Peterhansel por 3 segundos a Nani, siendo Colin tercero.
En la primera etapa, con final en Soria, comenzaba dominando Roma en el primer tercio, doblegando a McRae y a su compañero Peterhansel con cierta comodidad, hasta que impactaban contra un muro lo suficientemente fuerte como para tener que bajarse a evaluar desperfectos, segundos que aprovecharon Colin y "Peter" para situarse por delante y llegar a Soria con 43 segundos de ventaja para el escocés sobre Peterhansel, y 20 más sobre Nani, con Gadasin ya a 6 minutos y Sykora bastante más atrás, debido a la rotura de su transmisión delantera a media especial.
Por detrás, pronto llegaban las sorpresas. Termens bloqueaba el cambio tras escasos 100 km de carrera, lo que hacía levantar el pie a Blázquez (su rival en la categoría T2), ya sin presión y sin importarle ser doblegado por un excepcional Anglada, séptimo provisional tras Gameiro y con un rapidísimo Herrador a sus espaldas. Mientras, poco podían hacer Monterde, "empanado" en nubes de polvo, y Biasion, con problemas de dirección.
El día más largo
La segunda etapa se componía de dos sectores: el más madrugador, con salida cerca de Huesca y que bajaba hasta Zaragoza, y el clásico, largo y demoledor bucle que baja hasta Alcañiz y regresa, de nuevo, a Zaragoza. Para colmo, un amanecer lluvioso ponía las primeras zonas en un estado más que delicado.
De Huesca a Zaragoza, desaparecía Sykora en un pequeño barranco y el mejor era Peterhansel, que se colocaba primero en la general, casi un minuto por delante de Colin. Roma perdía cerca de 3 minutos por un pinchazo a media especial, lo que condicionaría toda la jornada, poniéndose incluso a tiro del ruso Gadasin al llegar a la asistencia.
Pero faltaba la parte más complicada de la jornada, un bucle de más de 250 kilómetros, que, para colmo, era el mismo que se iba a repetir el domingo.
Nani salía a recuperar el espacio perdido en esta zona más propicia a su conducción, pero los frenos desfallecían en la última parte del recorrido y empataba al segundo (tras casi 3 horas de especial) con Peterhansel, y aunque batía a Colin por medio minuto, éste permanecía segundo, por delante del español.
Entre que Gadasin abandonaba por un problema mecánico, y Herrador realizaba un trabajo impresionante (cuarto absoluto), el piloto del BMW era quinto en la general, por detrás de Gameiro, que, ya cada vez más acoplado a su Navara, se atrevía a arriesgar en las zonas que más confianza le daban.
El protagonismo de Lionel
Lo que no se esperaba es que el comisario de la FIA, Lionel Carre, tuviese una carta guardada para cambiar el veredicto que las pistas iban a otorgar tras esta etapa. El citado comisario decidía desplazarse a la meta y revisar las etiquetas de los guantes de los pilotos, encontrando quince casos –McRae, Vila, Salinero y Martins incluidos– de irregularidades en ellos (algunos caducados hace unos meses), e imponiéndoles una sanción de 15 minutos, además de 600 euros.
El único que apelaba era McRae, pero la alteración ya estaba hecha y el escocés se encontraba, de repente, tercero, a más de 11 minutos de Roma.
Con la lucha entre éste y Colin diluida, la última etapa poca historia aportaba, con Peterhansel, Roma y McRae a casi una hora de Gameiro, que se impuso a un satisfecho Monterde con la mente puesta ya en los primeros tests de su Schlesser, con quien hará equipo en el próximo Dakar.
Felipe Campos, pese a quedarse sin frenos, al final era sexto, por delante de Anglada, primero de los habituales del Nacional, mientras que Blázquez ganaba en T2 y se coloca en situación de defender el título FIA de Bajas, si acude a la Baja de Gran Bretaña en agosto.
MUCHO ESFUERZO Y POCOS PUNTOS
Con el liderato por 4 puntos de Termens y Vilalta, el equipo de TR2 partía no sólo con la expectativa de mantenerse en el candelero, sino con la de luchar por el Europeo de Bajas, tras su segunda posición en T2 en la de Italia.
No solamente no se constataban ausencias, sino que todos los habituales, y algunos más, parecían haber velado armas para la dura cita aragonesa, y más teniendo en cuenta que Roma se ha incorporado a la lucha por el título, como demostró en la pasada carrera.
Así pues, y como era de esperar, Roma siempre estuvo en otra galaxia (remitimos a nuestros lectores a la crónica general para saber de sus andanzas).
En la prólogo, Anglada era el primero de "los de este mundo", con Herrador, Manolo Plaza y Jesús Salas en un pañuelo, mientras que Vila se imponía a Fernando Hernández, Aregall (que reaparecía con el mítico Córdoba Gran Raid) y Salinero.
Esto podía darnos idea de lo que iba a pasar en carrera, y de hecho, lo mejor de la primera jornada ocurrió tras Roma: la lucha entre Anglada y Herrador y el buen hacer de Blázquez, que dominaba en T2 tras la pronta desaparición de Termens. Tras ellos, Vila realizaba una jornada en espera de oportunidades, al sufrir problemas de servofreno, lo que no le impedía batir a Monterde, casi todo el rato dentro de una nube de polvo, pero un minuto delante de Salinero y con Reyes a sus espaldas.
En la segunda jornada se demostraban las ganas de Herrador y Puebla, que, con su X5, terminaban el primer sector 20 segundos por delante de Anglada y Parés, mientras que Blázquez se colocaba sorprendentemente por delante de Monterde y del grupo formado por Vila (de nuevo, mal de frenos), J.M. Hernández, Salinero y Plaza, todos ellos en 3 minutos. Tampoco aquí pudieron brillar los hermanos Hernández; Fernando por la rotura de un palier y José María por un pinchazo.
El segundo bucle del día colocaba, por tiempos, a un desencadenado Herrador (encantado con sus amortiguadores King) en la cuarta plaza absoluta (segundo español tras Roma), pero caía hasta la décima al sumarle 5 minutos por adelanto en un control; una lástima, pues había sacado casi 4 minutos a Monterde y uno más a Anglada, que tenía tras él a Vila y a Plaza, mientras que Blázquez navegaba entre los coches de los hermanos Hernández y el de Reyes, algo más descolgado tras un pinchazo, pero con la caña de pescar en la mano desde la segunda plaza de T2.
Todo cambiaba en la etapa final tras el asunto "de guante blanco" impuesto por la FIA. Vila, que se había colocado a espaldas de Herrador, era penalizado con los polémicos 15 minutos y decidía abandonar en señal de indignación.
Así, Anglada era el primero de los habituales del certamen, por delante de Herrador y Plaza.
El domingo, Plaza rompía el embrague y abandonaba, mientras que los hermanos Hernández sufrían, pero llegaban a la meta (Fernando sin tercera, y José María con el motor desfallecido), por lo que Roma, Monterde y Anglada eran los primeros españoles, y Blázquez, el primero de T2.
La próxima cita, a mediados de septiembre, será la Baja Lorca, ya con un esquema totalmente habitual.