Tras realizar los primeros contactos el pasado año, temporada en la que a punto estuvo de llegar a un acuerdo con esta entidad, por fin ahora se ha materializado el matrimonio de un noviazgo que se ha prolongado durante un año.
Caja Madrid nos citó en la planta trece de su sede, en una de las famosas torres de la Plaza de Castilla, un lugar realmente impresionante. Allí se encontraban, con una sonrisa de oreja a oreja Juan Astorqui, director de Comunicación de la entidad de ahorro, y Carlos Sainz. Y no es para menos, puesto que para ambos esta relación promete ser de lo más fructífera. Según nos explicaron, se trata de un patrocinio a título personal (mono, casco, gorra, etc.), ya que, de momento, según Astorqui, Caja Madrid ha diversificado su publicidad en otros deportes, sin descartar en un futuro poder patrocinar al equipo Volkswagen. Según sus propias palabras, las cifras para que su logotipo apareciera en el Race Touareg se salían de sus presupuestos.
Una vez descritos los detalles de este patrocinio, Carlos Sainz fue el centro de atención de la presentación. El madrileño habló mucho del próximo Dakar, una carrera en la que ha puesto todo su empeño: "Sin duda, voy a llegar mejor preparado que el año pasado, y espero poder luchar para ganar este Dakar. Tengo más posibilidades, porque el año pasado nunca había hecho un rallye en África", declaró.
Potente equipo Volkswagen.
Carlos está confiado en que, tras un rodaje de un año, tanto en la especialidad como en el equipo Volkswagen, las cosas saldrán bien: "El equipo ha hecho un buen trabajo este año, y el coche ha mejorado prácticamente en todos los aspectos. Sin embargo, naturalmente habrá que tener en cuenta lo que haya evolucionado Mitsubishi, que estrena coche en este Dakar".
En cuanto a la composición de su equipo, Sainz fue claro a la hora de decir que De Villiers era el favorito del equipo: "Somos cuatro pilotos oficiales, Mark Millar, Giniel de Villiers, Ari Vatanen y yo. Todos salimos para ganar, y la carrera pondrá a cada uno en su sitio. De Villiers, segundo el año pasado, es quien cuenta con más confianza del equipo para ganar la carrera", confesó.
No obstante, y consciente de que lo vivido el pasado año le ha servido de lección, Sainz era prudente: "Se trata del raid más duro del mundo, y hablar de lo que va a pasar o no ahora es tener una bola de cristal, porque en el Dakar puede pasar de todo y cada día es una sorpresa. De nada sirve ser el mejor piloto del mundo si no acabas la carrera, y por ese motivo estos cinco días del UAE Desert Challenge nos servirán de mucho para seguir cogiendo experiencia sobre la arena. La estrategia además es muy importante; hay etapas en las que no conviene ganar, porque al día siguiente te perjudicaría mucho abrir pista", afirmó.
Por último, a la hora de hablar de su nuevo copiloto, hizo hincapié en la importancia de un navegante con experiencia: "Este año iré con Michel Perin, que es uno de los mejores y con más experiencia. En las etapas de navegación, como las de Mauritania, en las que se suele decidir la prueba, su papel es fundamental".
Tras la rueda de prensa y una improvisada sesión de fotos con su indumentaria de faena, mono y casco, Sainz nos contó, en petit comité, algunas de sus vivencias a bordo del monoplaza R25 durante la exhibición en el Circuito de Catalunya, en la que disfrutó de lo lindo llevando el Fórmula 1 campeón del mundo de 2005.