Como si de un mini Dakar se tratase, los dos equipos rivales de la élite de los raids acudían a la primera cita del Mundial.
De la mano de Mitsubishi, Roma y Alphand nos comentaban su serio trabajo, sobre todo en cuanto a suspensiones, llevado a cabo desde el pasado Dakar, mientras que Carlos Sainz nos aseguraba estar en Portugal con la misma unidad del Dakar, junto a Carlos Sousa, el héroe local, muy contento con su cada vez más amplio programa con la marca alemana
Colin McRae regresaba a las carreras a bordo de un Navara ex oficial con algunas temporadas encima, pero de lo más efectivo, lo que abría ese legendario duelo Sainz-McRae de otras épocas. Puntuable además para el Campeonato Portugués y el Nacional, treinta y cinco de nuestros pilotos acudían a Estoril para realizar un recorrido de casi 1.200 kilómetros de velocidad por todo el Alentejo portugués, dividido en cuatro etapas, con salida y llegada en el espectacular Casino de Estoril y que comenzaba con una espectacular superespecial realizada en los terrenos militares de Mafra.
Sainz-McRae, ¡qué recuerdos!
Los ocho endiablados kilómetros de esa primera toma de contacto eran para Sainz, que le endosaba más de 4 segundos a McRae, sólo uno más rápido que el Nissan de Barbosa, muy crecido en su tierra y con todas las aspiraciones para el Nacional Portugués.
Roma se situaba cuarto, 2 segundos y medio por detrás del piloto local, pero en una situación muy buena para controlar a Sainz y a Colin, y batiendo a Alphand por 4 minutos.
A la salida de la primera etapa, en las cercanías de Idanha a Nova, tras un enlace al amanecer de 300 kilómetros, no llegaba Barbosa, con un rodamiento gripado en el tren delantero de su Proto Nissan.
Colin, ya con problemas en la prólogo, al romper un rodamiento de su volante-motor, comenzaba muy fuerte, pero abandonaba sin frenos tras apenas 100 km, por lo que se quedaba la lucha totalmente cerrada entre Volkswagen y Mitsubishi.
La sorpresa venía mediado el primer bucle, pues Nani estaba delante de Carlos con autoridad. La innegable calidad del ex motorista, unida a una mayor agilidad de los "Mitsu" sobre un terreno revirado y estrecho, hacía que Roma anduviese por el minuto de diferencia sobre Carlos, pero un problema en la caja del Montero le hacía perder parte de la ventaja, terminando el bucle a sólo un segundo del madrileño.
En el segundo sector, Carlos apretaba lo que ¡podía y se entregaba a fondo, finalizando la etapa en Badajoz con una ventaja ya de un minuto y cuarenta segundos.
El Sorraia, la clave
Poco se imaginaba Roma que los 4 minutos perdidos por un pinchazo nada más comenzar la tercera etapa no le iban a dejar hundido, todo lo contrario. Unos kilómetros más adelante, el paso del muy crecido río Sorraia iba a ser decisivo para casi todos los demás. Tan sólo Carlos y Nani lograban pasar sin incidentes; Sousa perdía más de 2 minutos, y tanto Alphand como el ruso Gadasin, quinto en ese momento, se quedaban más de 20 minutos en el lecho del río. Para colmo, la organización variaba el recorrido tras el paso de cinco pilotos, lo que no mejoraba las cosas, y a partir de ahí las diferencias las estableció el tiempo existente entre los que debían esperar a ser rescatados y los que lograban pasar por sí mismos.
El brasileño Nobre y el propio Gadasin pagaron con el abandono su chapuzón.
El primer bucle de ese día terminaba con Carlos casi 4 minutos por delante de Nani, Sousa, un poco en tierra de nadie, a 10, Alphand 7 más atrás y los portugueses Campos, Gameiro (encantado con el Nissan ex Blázquez) e Inocencio, bastante más lejos.
Carlos apretaba y acababa más de 5 minutos por delante de Roma, pero agotado y deshidratado, tanto que, en la meta, debía ser atendido por los servicios médicos y llegaba a Évora de copiloto, con Périn a los mandos y tres goteros atados a las barras del Touareg.
Sousa estaba ya a más de 15 minutos, y Alphand, tras su polvo, terminaba casi a 20 minutos.
La última jornada fue un recital de McRae. Sin posibilidades, al "reengancharse" tras su abandono, pero lleno de ganas, hizo disfrutar a todos con su conducción salvaje y agresiva.
Carlos Sainz, conservador y aún recuperándose, dosificaba sus 7 minutos y conseguía su primera victoria en el Mundial de Raids, talonada por un gran triunfo de Termens en T2, lo que redondea un impecable progreso del joven piloto catalán.
Campeonato de España
ROMA ENTRA EN LA POMADA
Con la notable ausencia de Ramón Vila, claro aspirante al título (que acaba de ser padre), se abrían las posibilidades de lucha por el liderato que ostentaba Termens.
En la prólogo, y descartando a los dos mundialistas, el primer implicado en el Nacional era Anglada, muy por delante de un apretado grupo formado por Fernando Hernández, Termens, José Hernández y el Mazda Pick-Up de Julián Vera, que tan buena impresión nos causó en su debut en la Baja Almanzora.
Pero la dura primera jornada deparó sorpresas. Anglada, dominador del primer bucle, rompía el cambio y abandonaba; Herrador, segundo en la primera mitad, detectaba una pérdida de presión de aceite que le obligaba a "bajar el pistón"; Vera pulverizaba una rueda, y Termens llegaba sólo con tracción trasera, por lo que al final del primer día los dos hermanos Hernández llegaban a Badajoz como líderes, con Herrador a más de un minuto, Vera a 10 y Termens a 12.
Nunca debiste cruzar el río, forastero...
Al día siguiente, nuestros pilotos llegaron al caudaloso río Sorraia con el fondo ya removido, y el resultado era previsible. Salvo los dos hermanos Hernández, Termens y Andreu González, que retomaba aquí su temporada tras el accidente del Terras d’el Rei, el resto de los de cabeza esperaban al tractor para poder pasar.
Tras el primer bucle, Fernando Hernández sacaba poco más de un minuto a su hermano, y éste más de un cuarto de hora a Termens, tres minutos más a Herrador y casi media hora a Vera.
En la meta de Évora tenía lugar el golpe de teatro. Roma recibía órdenes de meter el coche al parque cerrado final del Campeonato de España y se llevaba los puntos del ganador, una solución ya adoptada antes de la salida por Ralliart España y Repsol, pero mantenida en secreto, y que tras ser conocida por los habituales del Nacional levantaba ampollas entre ellos.
Los ganadores morales eran José Hernández y Xabier Rochera, pues una avería mecánica retrasaba a su hermano, Fernando, hasta entonces líder. El segundo puesto de Termens y Vilalta les afianza en el liderato nacional, completando el pódium Javier Herrador y Fernando Puebla, todos ellos por delante de Fernando Hernández y del Mazda de Julián Vera.
La próxima cita del calendario nacional, la Baja España, verá en sus filas de nuevo a Roma, por lo que una victoria de él entre los españoles (más que previsible) podría darle opciones al título, a nada que siguiese alguna carrera más del certamen.