Todo apuntaba a que iba a llegar la revolución con la aparición de los dos L200 de Plaza y Anglada; sin duda llegará en breve, pero en cuanto se solucionen los problemas de embrague que les apartaron de la carrera, cuando llegaron a dominarla en sus primeros compases.
A partir de ahí, Gismero sacó a relucir su mejor conducción y supo aprovecharse de la "fijación" que se tenían Termens y Andreu en su lucha por el título, terminando ambos por este orden, lo que le daba el título a Termens. Si bien, Andreu no pudo defender con fuerza sus aspiraciones, al sufrir un rosario de incidentes.
En esta ocasión, debemos destacar también el carrerón de los hermanos Palacios, cuartos tras una actuación llena de regularidad y a bordo de una montura bastante veterana, aunque, como han demostrado, muy fiable.