LLUVIA Y BARRO
Desde dos días antes no dejó de llover prácticamente sobre todo el recorrido previsto por la organización, que incluso debió acortar su desarrollo en varios kilómetros, anulando el celebérrimo y clásico "Paso del Viaducto", donde se daba cita el "Todo Cuenca".
MARCAJES AL HOMBRE
Estas típicas carreras de final de año suelen caracterizarse porque los implicados en la lucha por el título prestan mayor atención a esto que a la carrera en sí, lo que facilitó las posibilidades de otros pilotos menos habituales arriba, que se supieron aprovechar de ello para batirles.
LA FALTA DE APOYOS
La organización del Montes de Cuenca realiza año tras año su prueba con unos medios más que justos y con una visión bastante rústica de su carrera. Se echan de menos medios más actuales en algunos aspectos organizativos, algo que con mayores presupuestos quedaría resuelto.
LA AFICIÓN CONQUENSE
Que llena los caminos y los cruces hasta en los lugares más recónditos, como si de un rallye del Nacional de Asfalto se tratase. Ni la lluvia, ni el barro, ni el frío lograron "enfriar, mojar o embarrar" los ánimos de los miles de espectadores que aguantaron estoicamente el aguacero.