Raid
04/04/2006
Vivi GARCÍA y Pancina DOMINGO
Nacional de Raids
Apenas ha concluido la primera cita del Nacional y pocos equipos parece que vayan a inquietar a Blázquez y Nissan para estar en lo más alto en las citas que nos esperan. En Almería, su principal rival ha sido un recorrido duro, agotador, técnico y lleno de trampas.
04/04/06
Bajo un clima totalmente veraniego, la comarca del Levante almeriense acogía con entusiasmo y por primera vez una cita del Nacional y, a tenor de lo visto, va a ser una prueba no sólo potenciable, sino que pone el techo muy alto.
Entre las novedades, los Bowler de Herrador, Sanchís y Giménez; el BMW ex Solé y ahora de Tibau Team en manos de Nicolás, el Mercedes que fuera de Villalba y ahora pilotado por Aitor Domínguez, así como nuevos militantes, y de calidad, de las Mitsubishi Evo Cup y Nissan Challenge, respectivamente.
Un recorrido muy concentrado e intrincado, fácil de seguir por las decenas de miles de personas asistentes (y no es exageración), y un suelo duro, complicado y tremendamente polvoriento, iba a ser el “hábitat natural” de los casi cincuenta equipos durante la carrera y se reveló como una dura criba.
La prólogo presentaba un trazado de tres kilómetros tan diabólico como espectacular y técnico. Aunque se tomaban este ratonero trazado, poco propicio para su galopante Navara, con filosofía, Marc y Lucas obtenían la nada despreciable diferencia de 13,5 segundos sobre el Proto de Plaza y De Quinto, que también distanciaban considerablemente al Bowler de Herrador. A éste no le valdría de nada su tiempo, pues rompió un palier y, al repararlo entró tarde al parque cerrado y sufrió una fuerte penalización.
Mal tramo para los Bowler, pues tampoco cumplía las expectativas Giménez, que volcaba y perdía más de un minuto en la operación. El de Sanchís, al salir el último, era “pasto” de las roderas de todos los anteriores.
El primer T2 era Termens, consolidando un magnífico estreno de su Montero Evo Cup, con el de Andreu a sus espaldas y la primera Navara tras ellos, la de Esperto, de nuevo en plena forma.
En los primeros kilómetros del sector inicial nada parecía impedir un recital Nissan, pues Marc y Lucas ya batían a todos por una buena diferencia de minutos. Por si fuera poco, sus perseguidores, Plaza y Termens, chocaban frontalmente entre sí –accidente propio de una pérdida– cuando el primero regresaba a buscar la pista buena y el segundo, creyendo ir por el camino correcto, apareció de frente a tope.
Afortunadamente, el único afectado fue el cuello de Jordi Vilalta, que no sufrió más que una ligera lesión de la que esperamos se recupere en breve.
“Parte de guerra”
También entre los de cabeza los problemas iban multiplicándose, lo que alejaba aún más a Blázquez de sus perseguidores. El Bowler de Giménez rompía la dirección en plena remontada y abandonaba pronto; el de Sanchís, también desde atrás, iba sumido en nubes de polvo y el de Herrador pinchaba a 10 kilómetros de finalizar el primer bucle, además de sufrir un problema de embrague. No obstante, se colocaba provisionalmente segundo, cerca de Plaza y De Quinto, quienes lograban seguir tras su accidente.
Una avería en la transmisión del “Mitsu” de Andreu, que tenía que ser auxiliado por su rival Bertrán a salir de una trialera a 60 kilómetros de la salida, y el golpe en los bajos de Gismero, que le obligaba a ir despacio, hacían que un impecable Esperto situase su Navara en la cuarta plaza, con Nicolás haciéndose aún al poderoso BMW X5 en el quinto lugar y un pelotón de Nissan formado por Feu, Ballega, Hernández, San José y el “oriundo” Segura (con vuelco incluido), casi a codazos, tras ellos.
Las alarmas se encendía en Nissan cuando todo Tot Curses se tiraba al monte tras conocer que Blázquez se estaba quedando sin frenos a falta de cincuenta kilómetros para completar el bucle. No obstante, Marc lograba llegar a la asistencia, reparaba y se tomaba con mucha más filosofía la segunda mitad de la carrera, algo que no conseguía Domínguez, al bloquear su caja de cambios y tener que abandonar
Cambio de ritmo
Por si fuera poco que ni Marc ni Plaza estaban rodando medianamente cómodos, Herrador se retrasaba considerablemente por culpa de una trasmisión, por lo que después de Blázquez no había nadie durante más de media hora.
Para colmo, Plaza, con los discos de freno arrancados, volcaba en una trialera cercana a meta y abandonaba.
El desierto de Almería se iba llenando de “cadáveres” y la cabeza se iba quedando desierta, lo que era campo abonado para que los más fiables (una carrera diseñada para ellos) atacasen.
Así se desataba el duelo entre los hermanos Blanco, en su galopada por alcanzar a Esperto. Los de Granollers eran batidos por los lusos en cinco minutos, pero éstos devolvían esos cinco y medio más, colocándose ¡en segundo lugar scratch! con su Nissan de la Challenge, pues el portugués además golpeaba una piedra con su puente trasero y rompía una ballesta.
Quienes estaban contentos como pocos eran Marino San José y Royo, cuartos al final, pese a haber perdido unos tres minutos esperando que se resolviese el problema ya citado entre Andreu y Bertrán, por delante del también Nissan de Ballega y López, autores del quinteto de Nissan en el pódium.