Las ausencias de los equipos oficiales del Mundial dejaba esta carrera en un apasionante duelo entre los pilotos portugueses y españoles, con la excepción de la presencia de Josef Sykora, el pasado vencedor de la Baja, y que gracias a ello y a la rotura de Blázquez en aquella carrera estaba dominando la Copa del FIA, certamen del que es campeón el piloto español.
Además de los armadísimos pilotos portugueses, que aunque no interfieren en nuestras clasificaciones dan a la prueba una importancia suprema y cuya novedad más importante era la presencia de Miguel Barbosa con un Nissan ex oficial, el Campeonato de España estaba que quemaba, pues no solamente el "abandono aragonés" de Blázquez le había hecho perder el liderato en la citada Copa FIA, sino que Termens se había colocado a sólo seis puntos del piloto de Nissan en la lucha por el título.
Las ilusiones de ver en carrera las reapariciones de Climent y Selga quedaron diluidas al constatar, días antes de su participación, la falta de puesta a punto de sus Toyota e Isuzu, respectivamente.
Por lo demás, las participaciones de los militantes de las Copas Nissan y Mitsubishi, dos "Mitsu" ML 200 en manos de Plaza y Anglada, los Bowler de Herrador, Giménez y Villar, o los Land Cruiser de Dorsch y Sánchez constituían la armada española.
En la prólogo, Blázquez sólo era batido por Barbosa (algo poco relevante para las aspiraciones del catalán), y demostraba que sólo la fiabilidad era el rival de Marc, pues tanto Sykora en el Mundial, como el primer español, un sorprendente Manolo Plaza, estaban a 20 y 39 segundos respectivamente, aunque Termens, el rival de Blázquez para el Nacional, se tomaba el asunto con filosofía y era quinto, por detrás incluso de su directo rival de la Copa "Mitsu", "Magic" Andreu.
Sol y polvo.
Tras ocho años de lluvia y barro, el aspecto del recorrido de este año era seco y polvoriento en un ambiente muy caluroso, algo totalmente desconocido aquí para nuestros pilotos. Esto iba a convertir los caminos en duros, rápidos y rompedores, donde los equipos más resistentes iban a tener una seria ventaja, a priori.
Pese a que Marc debía fijarse sólo en los españoles y mirar de reojo a Sykora, mediado el primer bucle, de unos 200 kilómetros, se encontraba a Barbosa pinchado y, aunque ya iba restándole bastante ventaja, el piloto de Nissan España se colocaba cómodamente en cabeza y finalizaba la primera vuelta a casi cuatro minutos de ventaja sobre Sykora y casi cinco sobre Joao Ramos y su espectacular RAV4, que adelantaba por muy poco a Barbosa. Esto obligaba al español a plantearse un segundo sector selectivo dedicado a la regulación de su esfuerzo, dada su ventaja.
Además, Termens, su rival en puntos para el Nacional, había sufrido un encontronazo contra una piedra que le doblaba un semieje, lo que unido a la magistral carrera de los Bowler de Giménez y Villar, la rapidez del Mitsubishi L200 de Plaza, y la serenidad de González y el buen feeling de Anglada (también debutante con otra L200), le estaban haciendo rodar en sexta posición entre los españoles, algo tan inesperado para el piloto de TR2 como beneficioso para las aspiraciones de Blázquez.
Criba importante.
En el segundo sector del día, mucho más cerrado y entre difíciles bosques de eucaliptos, se producían las averías en el cambio de las L200 de Plaza y Anglada, que les relegaban a posiciones más retrasadas. Giménez dejaba la carrera por rotura de las transmisiones de su Bowler y Andreu "ahogaba" el motor de su coche en un vadeo con más agua de la esperada. Para colmo, el rival de Blázquez en la Copa del Mundo, Sykora, corría la misma suerte, por lo que de un plumazo la carrera quedaba con Blázquez, cómodo en cabeza, y Termens-Vilalta como segundo español, ambos sin rivales de importancia, por lo que los 125 kilómetros de la última jornada iban a ser un mano a mano desde lejos y donde los dos debían limitarse a hacer kilómetros sin fallar, aunque Termens, que se colocaba también primero en la Copa FIA de T2, necesitase el fallo de Blázquez para situarse por delante en el Nacional.
En la última etapa, Marc y Mercader regulaban su dominio para mantener a raya a Barbosa, imponiéndose con claridad en la meta y reverdeciendo los laureles de la Copa del Mundo, además de reducir a la mínima expresión las posibilidades de perder el título nacional, a decidir en la cita final, el Montes de Cuenca.
Anglada y Oller recuperaban terreno, pese a su grave avería de cambio, y se aprovechaban de la prudencia de Termens para batirle; una prudencia más que justificada, pues su tercera plaza le convertía en campeón de la Copa FIA en categoría T2 y le daba el título nacional en ese mismo apartado, además de la victoria absoluta en la Mitsubishi Evo Cup, le aseguraba el Campeonato de España de T2 y su copiloto, Jordi Vilalta, se proclamaba nuevo campeón de España.
La cuarta plaza era para el primer Nissan Pick-Up de la Challenge, el de Fernando Hernández y Jordi Morales, vencedores de una lucha apretadísima en ese apartado.
En Cuenca se decidirá el título nacional, en el que es claro candidato Blázquez, quien se haría con él sólo con terminar entre los ocho primeros, frente a una más que difícil victoria de Termens.