viernes, 10 de septiembre de 2010 Buscar

Rally

Carlos del Barrio: “Un gran rallye”

13/03/2007

Carlos del Barrio: “Un gran rallye”

El de México es, ante todo, un rallye excelentemente organizado, muy bien planteado y con una materia prima en cuanto a tramos cronometrados absolutamente deliciosa. Una de las cosas que más se agradecen desde el punto de vista del copiloto es el grado de exactitud de los dibujos del roadbook y la calidad y precisión de la información añadida, garantía de que las cosas se hacen bien. La llegada al aeropuerto de México DF no es lo que se dice ágil, si es que no tienes la suerte de llegar a una hora en la que sólo aterrice tu vuelo. No se puede hablar de caos, pero sí de una cierta lentitud en los procedimientos, que pueden llegar a desesperarnos tras muchas horas de viaje. Pero una vez superado eso, se trata de un país y especialmente una organización que nos acoge siempre con los brazos abiertos. En ningún caso se toma al participante como un obstáculo o una fuente de problemas, como a veces sucede en otras carreras. Si sobre el papel hubiese que trazar un rallye ideal partiendo de cero, el resultado final se parecería mucho a lo que actualmente es el Rallye de México. El primer año que acudí tuve la suerte de correr con su piloto más querido, Ricardo Triviño, un auténtico héroe allí; eso todavía refuerza más los buenos sentimientos que tengo de aquél país, pues me trataron como a un príncipe. El seguimiento de la prensa es espectacular, y por muchas razones uno es consciente de que se vive el mundo del motor muy "a la americana", no en vano México es parte de Norteamérica. Otra cosa que me parece maravillosa es lo compacto del recorrido y lo bien pensado que está para los espectadores. Bien es cierto que a éstos todavía les cuesta encaminarse a los tramos cronometrados en la misma cantidad que se hace en Argentina, o en casi toda Europa, pero es una cuestión de tiempo y de tradición, ya que el mundo del motor aún está muy apegado a los circuitos, con una serie de grandísimos pilotos ganándose la vida muy bien en Estados Unidos desde hace décadas, con un profuso seguimiento televisivo. Por cierto, en México, nuestras publicaciones de motor son muy leídas. Destacable es la fiesta oficial posterior al rallye que, en el caso del pasado año, me hizo subir al avión por los pelos; suerte que a un piloto de rallyes español se le ocurrió telefonear a mi habitación. Perder un avión de Madrid a Santander es una chorrada, pero quedarte a miles de kilómetros es un "putadón"; el tequila es que no avisa.

 

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