viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Rally

Sébastien Loeb alcanzó la décima victoria de la temporada. Ya está a sólo unos puntos del título.

26/09/2006

Javier Bueno / Fotos: DPPI y Sutton

Mundial de Rallyes. Chipre

Hasta mitad de rallye creíamos que Marcus Gronholm iba a poder con Sébastien Loeb. Pero no sabemos si es que el francés guarda un as en la manga, que saca en el momento que toca, o bien su rival, o su equipo, no aciertan en algunas decisiones. Lo cierto, una vez más, es que la victoria se fue de la parte francesa, de Citroën y de Loeb, que acaricia ya su tercer título mundial.

Mediado el rallye nos parecía que Gronholm iba a poder con Loeb en Chipre. Se le veía seguro y decidido, y tanto en la primera etapa como en la primera parte de la segunda la autoridad con la que dominó la cita chipriota parecía incuestionable.

De acuerdo que el primer día el piloto de Citroën tuvo que ir abriendo pista, pero a pesar de ello perdió lo justo durante la jornada, para pegar un pequeño atacón en el último tramo y dejar la diferencia antes del segundo día en unos segundos y unas décimas.

En Ford estaban muy confiados, porque efectivamente todo rodaba a pedir de boca, ya que hubo que esperar hasta el sexto tramo para ver la primera victoria de Loeb, que cogiendo "carrerilla" ganaba el séptimo y el octavo, cuando se acometía la segunda pasada por el bucle de la mañana, que contaba con un tramo largo de 25,61 km que se repetía dos veces. No obstante, el crono de la segunda pasada por este tramo ya tenía que haber puesto en alerta a Gronholm, porque si él bajaba casi 37", Loeb lo hacía en más de 47, ahí es nada. Se le veía venir.

Más atrás, la sorpresa la empezaba dando Toni Gardemeister, que corría mucho en las tres primeras cronometradas. No era su primer Rallye de Chipre y su Xsara tampoco es de la última hornada, pero, sea como fuere, el hecho es que Toni estaba por delante de Hirvonen, hasta que el segundo de Ford (porque ése es el excepcional papel que está haciendo, siendo el perfecto gregario de Marcus) le adelantaba. Fue en el cuarto tramo, cuando Gardemeister tenía problemas con la transmisión. El caso es que a partir de ahí Mikko se hizo fuerte y ya no abandonaría el tercer puesto del pódium, a pesar de que Stohl intentaba no caerse de la lucha por el podio.

Los Skoda, out.
Si en Ford y en Citroën todo estaba saliendo a pedir de boca, no pasaba lo mismo en otros equipos. En Skoda el desastre era total, ya que en la primera etapa los dos coches se quedaban tirados por problemas electrónicos. Saltaba la alarma y el director deportivo, Armin Schwarz, decidía parar para evitar males mayores. Por su parte, en Subaru los coches no rendían, al parecer por un problema de temperatura que afectaba a la potencia del motor. Cuando éste refrigeraba al acometer un recorrido de enlace, como pasó entre el tercer y el cuarto tramo, Petter Solberg consiguió marcar un scratch, pero eso fue todo. Su hermano Henning empezó bien el rallye, pero en el cuarto tramo tuvo problemas con los diferenciales y se vio muy retrasado, mientras que para Gardemeister las cosas se torcían en la quinta cronometrada, al explotarle literalmente un neumático, arrancándole de cuajo todo el frontal del coche.

La segunda parte del día fue nefasta para Petter Solberg y Dani Sordo. El noruego tenía problemas con la caja de cambios, al quedarse sólo con la segunda velocidad, y Dani se encontraba con que la alarma de que algo no iba bien se encendía en el séptimo tramo, decidiendo parar y abandonar, aunque después se podía reenganchar en el Súper Rallye, si bien ello fue un problema añadido, ya que hasta ese momento (y por los diferenciales) nunca había estado a gusto con el coche. Pons, por su parte, había tenido una mañana movidita, ya que en el tercer tramo tuvo una ligera salida, quedándose empanzado en la cuneta. Del Barrio tuvo que subirse en el maletero para hacer contrapeso y poder volver al tramo. Ya a última hora, una piedra le destrozaba el brazo de la suspensión trasera izquierda, llegando a la asistencia de milagro; no obstante, conseguía terminar en sexta posición, por delante de Gardemeister, mientras que Henning Solberg se retiraba tras una salida, al parecer por deslumbramiento del sol, ya que el último tramo se corría en el ocaso del día.

Cuestión de neumáticos.
En la segunda etapa parecía que todo iba a mantenerse más o menos como el primer día, y los primeros tramos así lo pusieron de manifiesto. Gronholm empezaba ganando en las dos primeras cronometradas y mantenía la distancia con Loeb, que tras el primer bucle estaba 8,5" por detrás del finlandés. Esa mañana los dos habían montado el mismo neumático y la misma medida, los BFGoodrich H1 en medida 215/65/R15.

Por la tarde, la pista estaba más limpia y la temperatura era un poco más alta, y es ahí donde Loeb optó por un nuevo neumático y Gronholm, que había tenido problemas con el calentamiento de los frenos, prefirió mantener lo mismo que había llevado por la mañana.

Y ahí empezó la cuenta atrás. Loeb, implacable, empezó a restar, poniéndose a falta de dos tramos a un segundo de Gronholm, que veía cómo se le venía el francés encima. Nervioso, o quizá descentrado, Marcus hacía un trompo y perdía cerca de 18", para llegar al final de etapa con un retraso preocupante frente a Loeb, para ya en los primeros tramos del tercer día de rallye ver que nada podía hacer, dándose por vencido.

En este segundo día las cosas para Sordo no habían ido muy bien, ya que un vuelco sin mayores consecuencias no estaba previsto en el guión, pero en el tramo largo conducía con su estilo y las cosas parecían que iban mejor. Lo peor fue en la última jornada, en la que estaba programado un tramo por las calles de la ciudad vieja de Limasol. Un tramo que por exigencias de la televisión se cambió de hora. Además, si bien estaba previsto que los cronos sumaran, como las demás especiales, vistas las precarias medidas de seguridad se decidía que los tiempos de este tramo no se contabilizaran. Sordo, que salía detrás de Pérez Companc y Wilson, arrancó, tomó una izquierda y una derecha rápidas, para llegar a una frenada en una rotonda, que ya no tomaría. El golpe fue fuerte, y el abandono la conclusión de un rallye nada bueno para el de Cantabria.

Pons tenía ya el sexto puesto a su alcance, pero en el último tramo la transmisión de su coche fallaba. Se beneficiaba del Súper Rallye, aunque era penalizado con cinco minutos y terminaba en séptima posición. Tras este resultado, su octava victoria de la temporada, a Loeb con un cuarto puesto en Turquía le vale para proclamarse campeón del mundo.

 

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