viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Rally

Nacional de Asfalto: La Vila Joiosa

01/04/2008

Javier BUENO / Fotos: Kike SALGUEIRO

Nacional de Asfalto: La Vila Joiosa

Si antes del rallye alguien hubiera hecho apuestas acerca de su resultado final, probablemente apostando por Peugeot y Quique Ojeda, no hubiese ganado mucho. Y es que cuando las cosas se tuercen, pasa lo que pasa: que gana el otro, el campeón de España en título.

Ambiente simpático y relajado en los prolegómenos de la primera cita de la temporada en la siempre soleada villa de La Vila Joiosa. Ambientillo en el shakedown y pronósticos y cábalas para ver quién podía llevarse los máximos puntos en el arranque del campeonato.

Y por supuesto, todas las miradas iban en dirección a los dos grandes equipos que, teóricamente, se supone que van a ser los rivales encarnizados de un campeonato 2008 que promete. Y pensar así tiene su lógica: Ojeda y Peugeot lo ganaron todo hasta el último tramo del último rallye en 2007 allende nuestras fronteras en un evento harto competitivo como el IRC; Miguel Fuster y Fiat hicieron lo propio en el Nacional, contra un privadísimo Alberto Hevia (por cierto, ausente en Alicante) y contra un Porsche, el de Sergio Vallejo, que, si bien no parecía entrar dentro de los pronósticos a la hora de alcanzar el título, estuvo pujando por él hasta el último tramo del último rallye.

Por las mismas, este año nos da que vamos a tener que contar con uno y con otro, y con un tercero, Luis Monzón, sin dejar de lado a tanto Ferrari, que, bien pilotados y cuando empiecen a correr, podrían llegar a romper cualquier previsión inicial.

Así pues, y como hechos son amores y no buenas razones, ver a Ojeda ganar el primer tramo del rallye y hacerse fuerte en los siguientes parecía lo propio, sobre todo para más de uno que sabe que el cántabro es bueno, y más si lo vio correr el pasado año en el IRC. Sus cronos, por tanto, nos corroboraban su calidad de pilotaje, los de Monzón nos confundían y los de Fuster no nos cuadraban en absoluto. Tras ellos, venían dos novedades como pilotos, especialmente Óscar Garre en su nuevo papel, y también Sergio Pérez, al debutar con un Abarth Grande Punto S2000, equipo dirigido por Juan Petisco (con la asistencia de Nocentini), al que había que hacerle correr, aunque fuera para no quedar mal ante el coche oficial. Y es que tanto uno como otro, Garre como Pérez, estaban cubriendo el objetivo, muy glorioso al situarse por delante de Sergio Vallejo cuando se llevaban disputadas las tres cronometradas de la primera sección, en las que Ojeda y Monzón se destacaban sobre un Fuster un tanto confundido con las prestaciones de su coche.

Por detrás, los Ferrari, tan bonitos y espectaculares, parecían tener gripe, dado que sus pilotos no corrían más de lo que tocaba por el poco rodaje y menos kilometraje del que debían haber hecho, y que no hicieron porque algún proveedor de material (caja de cambios) no había cumplido los plazos de entrega. De los cuatro "ferraristas", se notaba el mayor conocimiento de Armide Martín, que cuando menos sabía cuándo y dónde tenía que acelerar.

¡Qué revés!
Debía haber pasado ya el mediodía del sábado 29, o estábamos cerca, cuando, en lugar de fuegos artificiales, a lúgubre sonaron campanas de que algo en el 207 de Ojeda no iba. De buenas a primeras, Quique perdía 18 segundos frente a Monzón en el cuarto tramo, para no aparecer ya en el quinto. Contacto por radio y malas vibraciones provenientes al parecer del diferencial trasero de su coche. Ante el asombro de todos, Ojeda plegaba, y Monzón al poder.

Finalizado el rallye, no se sabía dónde estaba el problema, aunque la ubicación se había cambiado. Se sospechaba del diferencial trasero, pero era el delantero el de la emboscada. Cuando menos, quedaban dos Peugeot, y uno en cabeza, ya que, aunque Fuster intentaba cambiar los reglajes, ablandando más la suspensión, etcétera, a cuatro tramos del final, la diferencia entre canario y levantino parecía confortable para el primero.

En cuanto a Garre, el de Vigo había tenido su buena pugna con Sergio Pérez, hasta que éste hacía un trompo y se retrasaba un poco, siendo superado por Vallejo, que ahora tenía a Garre a 1 segundo. Los Ferrari, por su parte, veían en cabeza de la "Scuderia" a Armide Martín, a pesar de un trompo en el tercer tramo. Peor le habían ido las cosas a Lemes, que, al pinchar detrás, tenía que sustituir la pinchada por una rueda delantera de menor medida, con lo cual la centralita del 360 estaba un poco perdida; además, en el trompo se había quedado clavado, perdiendo mucho tiempo. Basols, por su parte, se iba defendiendo, mientras que Aviñó estaba demostrando un muy buen hacer con un Porsche no tan afinado como el de Vallejo, al contar con suspensiones de circuito.

Entre los Nissan, hubo que sacar pañuelos en el arranque del campeonato. De entrada, habían tenido algún problema en el shakedown con la alimentación de gasolina, que fueron solucionados a tiempo. Pero después fueron los pilotos los que no acertaron mucho. Rubén Gracia se salía en el cruce de Finestrat y alcanzaba, aunque sin mayores consecuencias, a unos espectadores, siendo el peor parado un policía que, cuando acudía a los hechos, se caía con su moto. Fombona, por su parte, que parecía ir mejorando sus prestaciones y las de su coche, también tenía un despiste, terminando fuera de carrera, y el bueno de Cabanes Jr. decidió terminar sin complicaciones. A todo esto, Vinyes se movía por detrás de los Porsche y algún Ferrari, sin querer tampoco demasiadas complicaciones.

Asalto final
Por inesperado, el resultado final nos dejó a todos perplejos. El colchón de segundos, en torno al medio minuto, que Luis Monzón tenía sobre Miguel Fuster parecía suficiente como para que en el último tramo de 52 kilómetros pudiera aguantar el envite que el de Benidorm podía pegar. Pero cuando por los ordenadores empezaron a salir los cronos, Fuster apareció en cabeza, seguido de Vallejo y Garre, con Monzón ya en cuarta posición, 1 minuto por detrás del piloto del Fiat-Generalitat Valenciana. Pues nada, se había perdido todo en un rallye en el que inicialmente pareció que los de Peugeot podían haber conseguido un gran doblete en su retorno al Nacional.

Sobre qué había pasado, declaraciones del piloto y especulaciones en su entorno: "El cuadro de instrumentos lleva unas lámparas tipo led, que dan destellos muy pequeñitos, tanto es así, que de día ni se aprecian. Cuando empecé el tramo ya de noche, las observé más relucientes, y pensé que algo estaba pasando en el motor, por consiguiente, bajé el ritmo y fui a terminar el tramo evitando males mayores". Así nos comentaba Luis lo ocurrido, mientras que otras opiniones versaban en torno a una noche y muchos kilómetros contra el crono, que le habían podido. Pasara lo que pasara, Monzón había perdido y Fuster no se creía que había ganado. Para el campeonato, con Vallejo además en tercera posición, el resultado es estupendo, mientras que el cuarto puesto de Óscar Garre dice mucho del buen hacer del piloto, que en ningún momento buscó fuertes sensaciones, que llegarán cuando toque.

Salvo un trompo, la actuación de Sergio Pérez fue también soberbia, mientras que la escuadra Ferrari, encabezada por Armide Martín, promete mucho a nada que los chicos rueden. Pedro Burgo fue el mejor entre los Mitsubishi, mientras que Aviñó mostró mucho coraje con un Porsche no tan fino como el de Vallejo.

Quedará por ver qué pasa con los "Nissan Boys", muy verdes todavía, y hasta dónde pueden llegar Vinyes, Basols o Lemes, que antes o después deben tener opciones a un podio.

 

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