Con casi todo a favor para lograr la corona que le acreditaría como nuevo campeón de España, Pons se presentaba en tierras leonesas con la intención de rubricar la excelente temporada que estaba llevando a cabo. Para intentar detenerlo, Yeray Lemes contaba con la fuerza de la juventud que le da su escasa edad, además de unas dotes de pilotaje que ya hemos podido ver en algunos rallyes del año. Por su parte, Dani Solà, sin opciones al título, aceptaba el envite de los dos anteriores y estaba dispuesto a no conceder descanso a sus rivales hasta el final del rallye.
En esta mano a tres bandas, que en principio podría parecer muy interesante, el que mejor cartas llevaba era, indudablemente, Xevi Pons, aunque Dani jugaba con un as escondido bajo la manga y Yeray esperaba estar en posición de ganar en el órdago final.
El Rallye de Villaquilambre se presentaba con tres largos tramos, muy bonitos para el pilotaje, como nos comentaba Dani Solà al inicio de la prueba: "En general son muy rápidos y muy vistos, sobre todo el A y el B, pero el tramo estrella del año es el C, que con sus 20 kilómetros de longitud me recuerda a algunas especiales del Mundial". El recorrido lo completaba la superespecial, con un corto trazado, pero que significó el fin para algunos pilotos.
Pons da primero. La partida comenzó con un Pons con muchos triunfos en la mano. De hecho, su jugada le valió para endosar casi 6" a Lemes y más de 11" a Solà, en la primera especial. Dani, que se había visto perjudicado por el excesivo polvo en suspensión que se encontró, al salir con el número 5, le devolvía la jugada a Pons en el tramo B1, pero sin tanta contundencia como Xevi en el tramo inicial. Lemes llegaba a la meta de esta especial con la llanta sin goma y con daños apreciables en los frenos, por lo que debía abandonar la partida y decir adiós a sus posibilidades de triunfo en el campeonato. Solà y Pons volvían a repartirse las dos siguientes especiales, cifrándose la diferencia en casi 8" a favor de Xevi al finalizar los dos primeros bucles.
La tercera posición era para Villanueva, con Fuertes y Jorge García al acecho, a pesar de la rotura de un palier en el tramo B2 del madrileño. El piloto leonés había roto una transmisión trasera y estuvo rodando únicamente con tracción trasera, lo que le penalizó en exceso en el rallye de "su" casa. En este último tramo ya se pudieron ver algunos cronos excelentes de pilotos con menor potencia en sus coches, como el quinto puesto de Cabanela con un coche de Producción, o el sexto de Aguado, con idéntico vehículo.
Brillante final. El tramo largo del rallye iba a resultar definitivo para dilucidar quién sería el vencedor de la prueba. Pons guardaba su título de campeón de España bajo llave, desde que se supo el abandono definitivo de Lemes, con lo que trasladaba la presión a Solà, que estaba más necesitado de victorias. A pesar de ello, el de Manlleu no soltó fácilmente el acelerador, y después de ganar el corto tramo espectáculo en sus dos pasadas, empataba a la décima con Solà, al ceder 8" en los 20 kilómetros del C. No se podía pedir más emoción para la última partida. Los dos pilotos con más "caché" en el Nacional de Tierra se iban a jugar el triunfo en el tramo más espectacular del año, y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder.
El primero en llegar al final de la especial era Pons, que marcaba 12.03.9, 17" menos que en su anterior registro por el mismo tramo. Solà llegaba unos minutos después rebajando su propio tiempo en 12 segundos, pero siendo más rápido que Pons por 3". Dani había aceptado el envite y, con las mismas cartas que Xevi, le había jugado de tú a tú, ganando la partida final, o lo que es lo mismo, el Rallye de Villaquilambre. Tanto uno como otro se mostraban felices por los logros conseguidos, uno por el campeonato y otro por la victoria en el rallye. Un brillante final para dos pilotos merecedores de ello.
El tercer peldaño del podio se disputó hasta el final. Villanueva perdía su opción al pinchar al final del tramo largo, y aunque resistía a Fuertes, no así a Jorge García, quien se marcó un auténtico tiempazo en este tramo final, a sólo 7" de Solà, cumpliendo su sueño de brillar ante sus paisanos. El primer piloto con un vehículo de Grupo N fue Diego Cabanela, del que hablamos en recuadro aparte, pero que merece ser destacado, como también el "novato" Arne Jessen, que se marcó unos buenos tiempos y un final más que positivo, teniendo en cuenta que es su primera temporada en la especialidad.