viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

Rally

Nacional de Tierra en Navalcarnero

24/04/2008

Elias DOMINGO / Fotos: Jorge BRICHETTE

Nacional de Tierra en Navalcarnero

El capitán Pons, con Pujol como grumete, supo llevar a buen puerto su embarcación habitual, un Lancer Evo IX del astillero Calm, para adjudicarse su segunda victoria en el campeonato y demostrar que lo de navegar se le da más que bien.

Nadie podía esperar que la lluvia fuese tan fuerte, tanto como para dejar impracticables los tramos de esta segunda cita de la temporada. El viernes, día previo a la carrera, llovió bastante, pero muchos pensábamos que el tiempo daría una tregua. Nada de eso. Por la noche siguió cayendo agua y las especialísimas condiciones del suelo de Navalcarnero dejaron el terreno no sólo aguanoso, sino encharcado, rebosante de agua y, por lo tanto, fertilizando el terreno para poder abonar abandonos, salidas de carretera e impotencia general.

Sin embargo, ésta es la magia de los rallyes. De haber lucido un día de espléndido sol, todos estaríamos ahora maravillados por la tremenda eficacia de los pilotos en un rutómetro que, gustos aparte, resultó de lo más variado. Las especiales, rápidas, contaban con muchos rasantes, algunos más pronunciados que otros, y cambios de ritmo que podían propiciar un fantástico espectáculo. Las viñas a pie de tramo, el camino estrecho y una buena inscripción hubieran propiciado escenas más plácidas que las vistas.

Pero nadie se puede quejar de lo visto en Navalcarnero, y mucho menos Xevi Pons. El catalán comenzó el rallye muy fuerte, metiéndole a Solà 22 segundos y dejando claro que, con agua o sin ella, su experiencia está ahí. Solà no se dio por aludido y aventajó en 2 décimas a Pons en la segunda especial. Para entonces, Álex Villanueva, tercero, ya rodaba a más de dos minutos de Pons… ¡Increíble! Un rallye para hacer manos y pies, casi para remar, en el que los dos pilotos mundialistas dejaron claro que, hoy por hoy, tienen unas prestaciones excelentes.

Así que, salvo avería, a uno de los dos correspondería el honor de subir a lo más alto del podio… ¡y esto lo decíamos cuando se habían disputado sólo dos especiales! A Solà le pudo la mala suerte, pues los frenos y el diferencial trasero le iban dando algún quebradero de cabeza. Se solucionó y tuvo tiempo de hacer un total de cuatro scratchs en la prueba, aunque bien es cierto que, donde Pons ganaba, lo hacía con total autoridad.

Fuertes, contra García.
Villanueva desapareció en el tercer tramo y se abrió entonces una tremenda lucha por la tercera plaza. Al de Boyacá le falló la bomba de la gasolina y, entonces, Óscar Fuertes, Jorge García y Eduard Pons pasaron a pelear por el podio. García, el leonés, dio primero, pero después fue Fuertes el que conseguía meterse arriba, aunque para Jorge el cuarto puesto era muy bueno y, sobre todo, era excelente el liderato en el Grupo N, toda vez que Willy Villanueva, compañero en Quattrorally pero máximo rival, estaba ya fuera de carrera. Otro Villanueva fuera, y no sería el último, porque Rafa también abandonó para completar la mala suerte de la familia.

Eduard Pons, estrenando un Subaru traído de Prodrive, dio por buena su quinta plaza, con su compañero de marca Francisco Pardo sexto, aunque éste con un Grupo N. La sensación de ambos es que el coche corre poco, aunque es lógico que tenga problemas de juventud un vehículo que acaba de debutar. La cosa, de todas formas, pinta muy bien, sobre todo si alguien más se anima a traer el N14 y, de este modo, podemos abrir el abanico para no ver sólo Lancer Evo.

El Súper 2000, fuera.
Dentro de esa variedad cabe el Súper 2000 de Albert Llovera. El andorrano debutó (después del temprano fiasco de Córdoba), con Muntada como copi, aunque su estado físico no era el más idóneo. Pero el bravo Albert nos regaló bonitas estampas en un terreno que estaba para pocas florituras.

Por lo demás, señalar el buen rodar, dentro de lo que el fango permitió, de Diego Cabanela, séptimo en la general y ganador del PRR. Carlos Aldecoa, discreto pero eficaz, terminó en octavo lugar, por delante de Juan Carlos Aguado. Detrás, toda una legión de Mitsubishi, todos con problemas en uno u otro tramo. El mejicano de Quattrorally, Benito Guerra, se metía décimo, “Txiki” Burgos undécimo y luego hombres como Jiménez, Pou, Márquez, Gismero… Todos tienen algo que contar, porque nadie salió ileso de la refriega con el agua. Acabó por ahí atrás Nacho Gabari, quien perdió un mundo en el tramo espectáculo al salirse y quedar empanzado. Arne Jessen, mientras tanto, ni siquiera podía llegar a la meta al sufrir una salida cerca del final… ¡Mil batallas!

Pese a todo, contentos.
Al final, Xevi Pons reconocía el tremendo esfuerzo que había tenido que hacer. “Ha sido un día exigente y complicado, de muchas manos. Ha parecido sencillo, pero nunca es fácil ganar, y menos hoy”. Razón no le falta a Pons, aunque si damos un repaso a las medias vemos que, en esta ocasión, las condiciones impusieron un ritmo lento. Por poner sólo un ejemplo, en el primer tramo del día Xevi Pons hizo una media de 77,78 km/ h. En la segunda pasada por ese tramo, 70,66. Es casi imposible encontrar un rallye en el que las segundas pasadas sean más lentas que las primeras, salvo que pase lo que pasó en Navalcarnero: suelo fangoso, roderas, suciedad, barro… En esta ocasión, más que nunca, acabar fue heroico. Y quedarse por el camino, también.

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