Hay días en los que todo puede salir mal o, por el contrario, resultar jornadas de gloria. Algo así pudo pasar en A Coruña, destino sorpresa de final de temporada que fue encargado de dirimir las diferencias entre Dani Solà y Joan Vinyes. El catalán llegaba como líder, aunque, tal y como estaban las cosas, eso no aseguraba nada. A Solà le valía con terminar entre los cinco primeros, mientras que Vinyes necesitaba subirse al cajón y esperar que Solà tuviese un golpe de mala suerte.
Y al principio pensamos que ese golpe podría haber llegado. Mirando los tiempos del primer tramo, Dani terminó noveno, con Vinyes cuarto y un sorprendente scratch para Joan Roca. Pensamos, con el corazón encogido, que quizá el motor del Evo IX de Solà tendría algún problema, y en una debacle para el de Vic. Pero no. Fue "sólo" un pinchazo, aunque podría haber puesto en aprietos al que después se iba a proclamar campeón. Tampoco tuvo las cosas fáciles Vinyes, quien reventaba también un neumático en esa primera especial. El terreno estaba lleno de trampas para todos, así que lo más cómodo era rodar con cabeza y no arriesgar demasiado. Quizá ganar unos segunditos en una curva podía significar terminar fuera de carrera y, para nuestros dos protagonistas, perder el título.
Comienzo caliente
Fue un inicio de rallye lleno de cosas. Lo primero, la salida de Roca en el tramo segundo. Un golpe fuerte que obligó a neutralizar el tramo y dar por terminado el primer bucle del día. Casi al mismo tiempo, Casillas chocaba en el tramo primero, neutralizándolo también e impidiendo que los chicos de las Dos Ruedas Motrices pudiesen comenzar su batalla. El caso es que, para entonces, Vinyes se había anotado el mejor tiempo en el segundo tramo, situación que repitió en el tercero. Solà trataba de defenderse como mejor podía del descalabro inicial, si bien es cierto que en el tercer tramo ya era segundo y tenía por detrás a Amador Vidal, un hombre que no iba a meterse en la lucha del dúo de cabeza. Solà hizo el mejor tiempo en el cuarto tramo, Vinyes en el quinto y así se llegó a la zona de asistencia del mediodía, la única que a la larga contó a la hora de retocar las mecánicas. ¿La premisa? El coche tiene que llegar a la meta como sea. Pero en el fondo ambos sabían que si tenían ocasión apretarían al máximo de cara a una posible victoria.
Solà reemprendió la marcha fuerte, abriendo carretera todo el día por portar el dorsal 1, con scratch en los tramos seis y siete. Vinyes respondía en el octavo y se terminaron las diez cronometradas con reparto de protagonismo.
No dieron opción a nadie más, no dejaron que ningún otro piloto, con la honrosa excepción de Roca, interfiriera en una lucha que tuvo aquí el último capítulo. Una contienda forjada en mil batallas a lo largo de la temporada. Dos pilotos muy rápidos que se jugaron una temporada en una carrera. Las mecánicas aguantaron, algo que otros no pudieron decir: García se quedaba fuera de carrera con el cambio roto, Aldecoa también dijo adiós y a otros como Casillas les pasó lo mismo. Pero, básicamente, nadie más quiso ser protagonista. Vidal se coló en un podio que se mereció, Aldecoa se reencontró con el ritmo en su Focus y García Mateu puso un buen broche a un año de adaptación a un nuevo coche. Todo salió según el guión, a pesar de los sustos que nos dieron Roca y Casillas.
Más luchas
La papeleta en la general estaba resuelta pero… ¿y el Grupo N? Riberas no tuvo su día, terminó muy retrasado, mientras que a Willy Villanueva le sirvió terminar detrás de su hermano Rafa, cobijado en los colores de Boyacá, para sumar un título que debe hacerle ascender, el próximo año, a la máxima categoría. Se notó la ausencia de su hermano Álex, un tipo que sabe mucho de carreras, pero que seguro que se quiere reservar para una vuelta en 2008 a lo grande. Mientras tanto, veíamos al joven mexicano Benito Guerra tratar de seguir el ritmo de los mejores. Una aventura que recordará con cariño, emprendida de la mano de los chicos de la Escudería de Llanes.
Muchos recuerdos, por lo tanto, para una cita con sabor a mar e inconfundible fondo azul. Un año que se termina después de un sprint final que ha servido para coronar a Solà y pensar cómo serán los reglamentos en 2008. Este año ha sido demasiado movido, se han roto muchos coches y ha habido mucha incertidumbre con el calendario. La próxima temporada será, sin duda alguna, mucho mejor.