Guanajuato, donde se da la salida oficial al rallye, es una de esas ciudades de las que uno se enamora desde la primera vez que la ve. Es una pequeña localidad con un ambiente cultural muy marcado por su universidad y por el Festival Cervantino que se celebra allí cada año. Sus casitas de colores han sido portada de muchas revistas y todo su suelo está excavado por galerías que hacen las veces de calles para el tráfico rodado, unos vestigios de su pasado minero. Por ello, ha sido declarada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. También tiene un famoso museo de momias, pues por alguna extraña razón, los cadáveres allí se conservan en estado momificado.
En cuanto a la base del rallye, León, es una gran ciudad de más de un millón de habitantes, conocida como la capital del zapato, pues allí se concentran la mayoría de fábricas de calzado del país. Ambas se encuentran separadas por apenas 50 kilómetros y situadas a unos 400 km al norte de México DF. Ni que decir tiene que acudir a un rallye del Mundial en un país de habla castellana es una auténtica delicia, todo es más cercano: la cultura, las gentes…, y entre los demás compañeros eres el que lleva la voz cantante.