Lo que más nos ha animado a crear esta sección ha sido el creciente número de aficionados jóvenes que se incorporan al mundo del motor. A ellos, aquellos que no han vivido las andanzas y las gestas de los pilotos de los ‘70 y ‘80, esta sección les permitirá conocer y entender aquella época. Descubriremos además qué ha sido de estas figuras desde entonces y cuáles son sus pensamientos acerca del automovilismo actual.
Genito es natural de Castillo Pedroso (Cantabria), sí, ese tramo mítico del Rallye de Cantabria que pasa por Borleña de Toranzo, el pueblo de Miguel Martínez Conde. Desde pequeño vivió en Madrid, y precisamente con tan sólo 8 años ya conducía, puesto que por entonces aprovechaba la hora de la siesta de su padre para quitarle las llaves del coche, llevando incluso a su hermana, la única chica de cuatro hermanos, al colegio cuando él sólo tenía 13 años.
Apasionado de la mecánica y las carreras de coches, Genito fue un habitual espectador de aquellas pruebas que se disputaban en El Retiro y en la Casa de Campo de Madrid cuando era niño.
El joven Genito se presentó voluntario para realizar la mili, y ya en el ejército realizó diferentes cursos de ascenso hasta llegar a ser teniente del Regimiento de Artillería, aunque su sueño era convertirse en piloto de aviación, meta que no pudo lograr por un defecto de oído, lo que no le impidió sin embargo ser uno de los mejores pilotos de rallyes de los ‘70 y los ‘80.
Carrera meteórica
Como la mayor parte de los pilotos de la época, la primera carrera de Genito fue con un coche "prestado" (por su tía), un Seat 1430 al que Genito había colocado un desconectador bajo un embellecedor, para que no se notara. Fue en el Rallye Baviera de 1971, y se impuso en su categoría, el Grupo 1.
Tras pasar una temporada participando en circuitos, debido a la falta de dinero, Genito se inscribió en el Desafío Simca, certamen en el que acabó tercero en 1973 y segundo en 1974, temporada en la que ganó Juan Ignacio Canela. Eso le valió ser nombrado piloto oficial de Chrysler de 1975 a 1980, compitiendo tanto en rallyes como en circuitos, y logrando la victoria en el Shalymar de 1978. De Chrysler-Talbot fue piloto oficial varios años, finalizando su contrato (aunque él nunca quiso tener contrato) a finales de 1980. En 1981 disputó varias carreras como piloto privado a los mandos de un VW Golf GTI prestado por José Luis Urrutia. Antes del verano, Renault le ofreció el volante del R-5 Turbo oficial, con el que ganó el Rallye Príncipe de Asturias y el Catalunya. En la temporada 1982 acabó subcampeón de España con el R-5 Turbo, y en 1983 logró el título nacional en lucha con Antonio Zanini, que se adjudicó el certamen internacional.
En 1984 disputó su última temporada como oficial de Renault, donde fue sustituido por un joven piloto madrileño llamado Carlos Sainz.