sábado, 04 de septiembre de 2010 Buscar

Rally

Rally Shalymar

27/11/2007

J.M. FERNÁNDEZ PELLÓN / Fotos: J. BRICHETTE

Rally Shalymar

Como era de esperar, Carlos Sainz y Luis Moya, a bordo de un Skoda Fabia WRC, se impusieron con facilidad en el Shalymar. Una prueba en la que miles de aficionados tuvieron la oportunidad de volver a ver a la pareja española en acción, aportando el atractivo de un rallye cuyo salto adelante en materia organizativa le debería asegurar la puntuabilidad nacional.

Gracias a la enorme afición de Carlos Sainz, y a su emotiva vinculación con el Rallye Shalymar, la prueba donde debutó junto a Juanjo Lacalle hace ya más de 25 años, el pasado fin de semana en Madrid se vivió un momento histórico.

Si el pasado año la sola presencia de Sainz y Lacalle a bordo de un Porsche 911 como coche 0 del rallye hizo que esta prueba fuera todo un éxito de repercusión, y para los aficionados, en esta ocasión, la oportunidad de ver en acción a una leyenda viva de nuestro deporte, al volante de un Skoda Fabia WRC, corriendo contra el crono fue todo un éxtasis.

El esfuerzo que una serie de personalidades, entre los que destaca Carlos Sainz, y diversas instituciones, con el RACE al frente, están realizando para que el Shalymar se consolide como una prueba de éxito, y en ello se incluye como condición indispensable que sea puntuable para el Campeonato de España, estamos seguros que va a dar sus frutos.

Además de la presencia de Carlos Sainz con un Skoda Fabia WRC, motivo, sin desmerecer al resto, ya suficiente para estar en las cunetas de los tramos de la Sierra Norte de Madrid, el Shalymar de 2007 contaba con otros 124 argumentos más para ser una carrera muy interesante. Puntuable para el Campeonato Madrileño, un certamen con gran cantidad de pilotos punteros y muchos otros que, con sus modestos vehículos, forman parte de una gran afición a los rallyes en Madrid, a la cita del Shalymar no acudieron, cierto es, muchos equipos habituales del Nacional, destacando, eso sí, la presencia de Eloy Entrecanales, acompañado esta vez a la derecha por el periodista Marcelo Carbone. Además de algunos pilotos del Desafío Peugeot, como Esteban Vallín y el burgalés Arturo Acitores, al parque cerrado del Santiago Bernabéu, escenario donde tuvo lugar la protocolaria y multitudinaria ceremonia de salida, acudieron numerosos pilotos venidos desde toda España. Entre ellos se encontraban el gallego Javier Paz, con su Mitsubishi Lancer, el aragonés Carmelo Callén y su paisano Guillermo Aso.

La doble satisfacción de los participantes
Dada la presencia de Sainz como participante, el Shalymar no podía ser un rallye al uso, puesto que todo el mundo daba por sentado, lógicamente, que, de no ocurrir nada extraño, el bicampeón del mundo de Rallyes iba a conseguir no sólo la victoria, sino también el mejor tiempo en todos los tramos. Y así fue, pese a que en el primer bucle, muy delicado por las bajas temperaturas y el asfalto húmedo y deslizante, sufrió un problema en los frenos, al alabearse unos discos nuevos que le habían colocado para comenzar el rallye. Un problema que no le impidió destacarse fácilmente del resto de participantes, y ni siquiera un trompo en la segunda pasada por Canencia, en la bajada, puso en entredicho su total supremacía.

Por detrás, luchando por una segunda y una tercera plaza del pódium muy codiciadas, se abrió una pugna entre la plural lista de favoritos, muchos de los cuales, dada su dispar procedencia geográfica, nunca jamás se habían enfrentado entre ellos. Así, cada piloto del rallye tenía dos baremos donde medirse: primero, la posición y la distancia a la que habían terminado tal o cual tramo frente a su ídolo, Carlos Sainz, unas referencias y tiempos de tramo que guardarán toda su vida, y por otro lado, su posición con respecto a sus rivales naturales.

La mala suerte de Entrecanales
Lo delicado de los primeros tramos hizo que saltaran todas las alarmas con el accidente, en Canencia, de Manuel Monroy (Subaru Impreza), que cayó a un barranco, teniendo que ser evacuado su copiloto, Antonio González, primero en una UVI y después en helicóptero, dada la gravedad inicial de su accidente, del que, en el momento de escribir estas líneas, se recupera satisfactoriamente.

Autor de un primer tramo sensacional, segundo scratch, Alberto Monarri terminó el primer bucle en quinta posición, por detrás de Sainz, Paz, Callén y Gracia. En el último tramo de ese bucle, La Cabrera-Torrelaguna, se produjo el abandono de Eloy Entrecanales debido a una salida de carretera. Mal fin de semana para el cántabro, que había visto cómo en el shakedown se le bloqueba por enésima vez el cambio de su coche.

Un pódium muy caro
Mediado el rallye, Paz se afianzó en la segunda posición, con el maño Callén y su espectacular Clio Maxi a su estela, pero con todo aparentemente bajo control para el gallego. Alberto San Segundo, cuarto, remontó mucho en el segundo bucle, ya con las ruedas adecuadas para tanto frío, mientras que Monarri se mantenía quinto. Una salida de carretera en la que cedió más de un minuto había retrasado al ya campeón madrileño, Rubén Gracia. Los Marbán, padre e hijo, estaban algo retrasados; el padre, José, descubriendo su nueva máquina, un Peugeot 206 WRC ex Gronholm y ex Triviño, y su hijo, Daniel, con mucho cuidado en los tramos matinales.

En la segunda mitad de la carrera, con los tramos de Jarama, El Atazar y Robledillo, el panorama cambió sustancialmente. Primero, porque San Segundo se vio obligado a abandonar por avería en la recta final del rallye, segundo, porque Marbán y Monarri superaban in extremis a Callén, a quien los interfonos le dejaron de funcionar en el último tramo, destacando la soberbia recuperación del piloto del Saxo Súper 1600, que había cuajado una tarde sensacional, lo que le colocaba en la tercera posición del pódium.

Mientras tanto, Callén, que había bordado el rallye, se tenía que conformar con la quinta plaza, por delante de Rubén Gracia, José Peláez, Alberto Hernán, José Marbán y Guillermo Aso, que cerraban el privilegiado grupo de los diez mejores clasificados de la prueba.

 

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