Llegó el tan ansiado asfalto al Campeonato del Mundo, y con él lo que todos esperábamos: la victoria sin contemplaciones de Loeb, el liderato de Citroën en Marcas y la demostración de Sordo de que, hoy por hoy, es el número 2 sobre esta superficie. Pero, arrebañando, podemos sacar algunas conclusiones más de este fin de semana de carreras entre las viñas del Mosela y los tramos del campo militar de Baumholder.
Los más soñadores imaginábamos la primera victoria de Sordo, pero ante los primeros tramos se nos fue olvidando al ver la supremacía de su jefe de filas. Pero también nos sorprendieron sobremanera los tiempazos de Hirvonen, que el primer día logró colocarse segundo, a sólo 20" de Loeb. Rápidamente dimos con la causa del retraso de Dani: había montado muy blando de reglajes en la primera pasada y muy duro de gomas en la segunda. Según él, de no haber sido por eso, hubiese estado más cerca de "Superloeb". Y nos lo creemos, porque al día siguiente las diferencias con "Seb" fueron mínimas, descolgándose ambos totalmente de Hirvonen, a quien eso del campo militar no le gustaba tanto como las viñas.
Pero entre medias iban a pasar unas cuantas cosas que de alguna manera van a traer cola, pues "l’enfant terrible" belga hacía de nuevo aparición en el paisaje mundialista con un tercer Focus dentro del equipo Stobart. Duval llegó diciendo que iba a ser muy complicado el estar arriba, pues apenas había rodado con el coche y las nuevas gomas, pero advirtiendo que como rival sólo contaba con Loeb. Salió a por todas, sin duda, y no es que lo hiciera mal, pues consiguió meterse entre los primeros, pero no entró en la quiniela de adversarios de Loeb.
Además, un rallye que se esperaba muy movidito en cuanto a climatología, al final no lo fue, ya que las primeras gotas de lluvia cayeron una vez repartidos los trofeos, y la elección de neumáticos fue más sencilla de lo que se preveía.
El viernes, Loeb se llevó todos y cada uno de los scratchs; Hirvonen, al máximo, pero cómodo con su Focus, lograba colocarse segundo, mientras que Latvala no daba pie con bola con un Ford demasiado blando para su gusto. Sordo también salió demasiado blando el viernes, y aunque para los tramos de la tarde endureció, al elegir las gomas duras (como también hicieron en Subaru), temiendo temperaturas más altas en el asfalto, erraron, y algunos segundos preciosos se escaparon.
Accidente de Galli
Pero, sin duda, lo más grave de la primera jornada fue la fuerte salida de carretera de Gigi Galli, que en el tramo 5, en una zona entre bosques de quinta, cortaba demasiado en un interior y salía catapultado al exterior, impactando de lleno contra un árbol y rompiéndose el fémur izquierdo en el golpe. El tramo se cancelaba inmediatamente, y tras un tiempo atrapado en el coche, lograban sacarlo y llevarlo al hospital de Trier, donde era intervenido esa misma noche. Esto le traerá consigo de seis a ocho semanas de reposo, con lo que, a buen seguro, se perderá lo que queda de temporada. No faltó tiempo para buscarle reemplazo, y ya suena Duval en Nueva Zelanda, incluso Gronholm, o Pons en Catalunya…
El sábado volvía a brillar el sol y Loeb marcaba uno tras otro casi todos los scratchs, menos uno, el último, que era para Sordo. Dani se encontraba ya al 100% con el C4, y eso se notaba en sus tiempos, siempre a la estela de Loeb. El que no podía seguirlos era Hirvonen, pues estos tramos no se le daban tan bien como los anteriores, hasta que, para rematar, pinchaba la rueda trasera izquierda a 8 km del final del último tramo, cediendo más de 45" y viéndose superado por Duval, que se había mantenido al acecho toda la jornada.
Por detrás rodaban los dos Subaru, aunque ya muy descolgados, con Petter en cabeza intentando sacar el máximo partido a los kilómetros realizados sobre asfalto con el nuevo Impreza. Henning era séptimo, y Aava, octavo. Latvala se había salido, volquetón incluido, al calcular mal una chicane con balas de paja y tener que recurrir a los espectadores para devolver el Focus a la pista.
Duval versus Hirvonen
El domingo, los dos primeros puestos estaban decididos, pero tan sólo 4" separaban a Duval de Hirvonen, y Malcolm Wilson había dicho que no podía dar órdenes de equipo, porque se trataba de dos equipos diferentes, con lo que todo se iba a dirimir en los tramos.
Tanto Duval como Hirvonen salieron a por todas, pero la consistencia del belga en estos tramos es mayor que la del finlandés y se llevó los cuatro scratchs, mientras que Mikko arrojó la toalla cuando, tras rodar al máximo y cortar en una curva un poco más de lo indicado, se quedó sobre dos ruedas y a punto estuvo de volcar, con lo que prefirió sacrificar ese punto a acabar como Gronholm el año pasado.
Así pues, Loeb volvía a conseguir una nueva victoria en Alemania, la séptima, lo que le hacía colocarse en cabeza del Mundial, con 4 puntos de ventaja sobre Hirvonen. La magnífica actuación de Sordo consagraba un nuevo doblete de la marca, subiendo también Citroën a lo más alto de la clasificación de Marcas, con 8 puntos sobre Ford. Pero no sólo eso, sino que Sordo pasaba a ser tercero, por delante de Atkinson y superando ampliamente a Latvala. La tercera posición de Duval le coloca como cabeza de lista para correr en Nueva Zelanda en sustitución de Galli, así como piloto a tener en cuenta de cara a Catalunya y Córcega, sus próximas pruebas programadas.
Solberg acababa quinto como cabeza de los dos Subaru, acumulando experiencia de cara a las dos citas de asfalto que restan, mientras que Atkinson sufría un problema con un amortiguador el último día, aunque lograba finalizar sexto. Henning Solberg y Urmo Aava mantenían una bonita lucha en los últimos tramos, llevándose al final la séptima plaza el noruego, pero sólo por 1,6". Latvala y Gardemeister cerraban la lista de los diez primeros, siendo Toni el más rápido de los Suzuki, después de que Andersson rompiese un palier tras un toque el sábado.
La próxima prueba será en 15 días, pero esta vez al otro lado del mundo. Nueva Zelanda espera a la caravana mundialista justo antes del sprint de asfalto que tendrá lugar las dos primeras semanas de octubre.