La cuarta cita del Mundial nos volvía a hacer cruzar el charco, y el otoño austral nos iba a recibir con una meteorología nada habitual para el rallye gaucho. Los nubarrones se ceñían sobre la sierra cordobesa y los tramos se llenaban de barro y agua. Los equipos mostraban entonces su preocupación ante la elección de neumáticos realizada tiempo antes, pues las Pirelli, iguales para todos, eran de un compuesto duro, esperando temperaturas más altas, y los tramos estaban completamente embarrados. Se intentó que se permitiese al menos tallar la banda de rodadura, para coger temperatura y evacuar más barro, pero todo fue en vano. Los coches salían el viernes camino de La Cumbre-Agua de Oro con las Pirelli más duras, pero ya se sabe, mal de muchos…
La afición argentina ya copaba las cunetas, contra viento y marea, cuando se iba a dar la salida a ese primer tramo. La lluvia arreciaba y la niebla cubría buena parte de la especial; parecía el comienzo del mismísimo Rallye de Gales. Nadie se esperaba lo que allí iba a suceder, ni tan siquiera su protagonista, que fue además el primero en pasar por La Cumbre. Hirvonen clavó el crono en 16.29, el tramo estaba muy complicado, deslizaba muchísimo y la visibilidad era mínima, no había referencias de tiempo y Mikko no sabía si lo había hecho bien o mal. Entonces llegó Loeb y todos se quedaron boquiabiertos: el finlandés le había metido nada menos que 50" en los 18,70 km. "Seb" se había marcado un trompo al principio de la especial y quizá luego levantó un poco ante el mal estado del terreno, pero después llegó Latvala y le cayeron 48", y a Atkinson, 1’14". Hirvonen se había marcado un auténtico tiempazo.
Más de uno pensó que el rallye estaba ya acabado, o cuando menos bastante definido, con esa tremenda ventaja en un solo tramo. Hirvonen se había tirado a por todas a recuperar su puesto de primer piloto del equipo. Latvala fue el primero a quien no le sentó nada bien que su compañero le metiese "la del pulpo", y en el siguiente tramo se pasó de fogoso, dando un buen volquetón a su Focus, y aunque pudo devolverlo a la carretera gracias a la ayuda de los espectadores, los 9 minutos perdidos daban al traste con todas sus esperanzas.
Hirvonen viene y va
Pero la cosa no se iba a quedar ahí, pues a Malcolm Wilson le iba a dar un vuelco el corazón cuando, en la quinta especial, Hirvonen le llamaba y le decía que había tocado una piedra en un interior y había roto la dirección, eso llevando 50 segundos de ventaja a Loeb. Justamente opuesta fue la cara de "Seb" cuando vio a Jarmo Lehtinen con el cartel de "OK" a la derecha del tramo y poco después el Focus de Mikko apeado a un lado de la carretera. Es probable que en ese momento supiese que había ganado el rallye.
Pero aún quedaba mucha carrera por delante y, aunque el sol hacía su aparición en las especiales de la tarde, las complicaciones seguían para los pilotos. Loeb era ahora el líder, seguido de los dos Subaru, mientras que por detrás Sordo y Galli andaban al quite con la cuarta plaza.
Al final del primer día la masacre ya había sido bestial: Hirvonen fuera, Latvala muy retrasado, Henning con la suspensión delantera destrozada, Companc víctima de una salida… y eso sólo en Ford, pues Andersson en Suzuki no lograba ni salir al primer tramo, por culpa del fallo de un sensor, mientras que Gardemeister rompía la suspensión en el penúltimo tramo.
Así, primero era Loeb, con una ventaja de minuto y medio frente a Atkinson, a quien seguía muy de cerca su jefe de filas, Petter. Luego, a 1’47", llegaba Galli, que había conseguido despegarse de Sordo cuando al español se le soltaba la cremallera de la dirección de su C4 y se quedaba a 20" del italiano. Ya mucho más retrasado aparecía Villagra, sexto en el rallye de su país, seguido de Wilson, Latvala y Rautenbach, pero ya a minutos de diferencia.
Pelea entre los Impreza
El sábado, el tiempo se presentó más calmado, aunque las lluvias de la noche habían dejado los tramos bastante delicados y los vados con un tremendo caudal de agua. El liderato de Loeb parecía más que claro, pero la incógnita era saber si entre los Subaru iba a haber guerra, y ver si Sordo iba a lograr alcanzar a Galli. Petter se destapó con un tiempazo; hacía mucho que no corría para acabar segundo, y sin motivación el noruego no es nadie. El ritmo de los dos Subaru era muy alto, pero Chris rápidamente comprendió quién era el jefe de filas, no sabemos si con mediación de David Richards o no, con lo que Solberg se afianzó en la segunda plaza y Atkinson rodaba más cómodamente tercero. Máxime cuando Galli, tras un tremendo salto, hacía tope contra una piedra y doblaba toda la línea de escape de su coche, entrando un denso humo en el interior del habitáculo. En la asistencia intentaban solucionarlo, pero el daño era mayor de lo esperado y no conseguían volver a dejarlo listo, quedándose el italiano fuera de carrera. Algo similar le pasó a Wilson, a Latvala y a Villagra; la mala suerte se cebó en Argentina con los Ford.
Así, los puestos de la clasificación después de dos días de carrera eran un tanto increíbles; Loeb mandando, hasta ahí bien, pero los dos Subaru en posiciones de pódium no era algo habitual, mientras que Sordo, que no lograba dar caza a los Impreza, se conformaba con sumar al fin más de un punto. Rautenbach, con el C4 privado, era quinto, a 18 minutos, y luego ya llegaban los reenganchados, Hirvonen y hasta los primeros Gr.N.
Sorpresas de última hora
El domingo, restaban los míticos tramos de Mina Clavero y El Cóndor, bajo la lluvia de nuevo. Parecía que las posiciones estaban más que definidas, pero a Petter la mala suerte le persigue este año y el Impreza se paraba en pleno tramo por culpa de un problema eléctrico. Solberg veía desesperado cómo se le esfumaba la segunda plaza, el que hubiese sido su mejor resultado desde el Rallye de Portugal del año pasado. Sordo pasaba así automáticamente a la tercera posición, ocupando por fin un escalón del pódium, mientras que Atkinson era de nuevo segundo, completando un magnífico principio de año. Rautenbach era cuarto y no se lo creía ni él, aunque a 20 minutos de Loeb, mientras que Hirvonen sumaba los puntos del quinto tras reengancharse en el Súper Rallye y Federico Villagra acababa sexto, el mejor resultado de su carrera. Séptimo era Galli, y tras el italiano ya llegaban los Grupo N.
Con estos resultados, Loeb se coloca ya líder del campeonato, con 30 puntos, sobre los 25 de Hirvonen y los 22 de Atkinson. En Marcas, Ford sigue en cabeza, pero con Citroën a sólo 3 puntos. La siguiente cita será el Rallye de Jordania, primera vez que el Mundial visita ese país, del 24 al 27 de abril.