martes, 07 de octubre de 2008 Buscar

Rally

Rallye de Montecarlo

29/01/2008

Nacho BLANCO. / Fotos: DPPI, SUTTON, M. HOLMES y Nacho BLANCO.

Rallye de Montecarlo

Comenzó un nuevo Mundial y, como no podía ser de otra manera, Sébastien Loeb se llevó su primer triunfo, imponiéndose sin oposición en su quinto Rallye de Montecarlo consecutivo. Sólo Dani Sordo pudo seguirle la estela hasta que una rotura de turbo le obligó a parar. Loeb y Citroën han escrito una nueva página en la historia de los rallyes, y eso que el año 2008 no ha hecho más que comenzar…

Tampoco había que ser muy listo para augurar que Loeb iba a ganar el Montecarlo, como no hay que serlo para saber que tiene todos los boletos para hacerse con el título. Escribir esto a principios de año no deja de ser triste, pues quiere decir que la emoción por la clasificación del Mundial no va a protagonizar este 2008, pero lo que sí es verdad es que las carreras hay que correrlas, los rallyes hay que acabarlos y el año es muy, muy largo.

Loeb ha hecho historia en Montecarlo ganando por quinta vez consecutiva. Aparte de Sordo, nadie se mezcló en sus tiempos. Pero por detrás ha habido otros actores, aunque secundarios, también merecedores de atención. Atkinson ha sorprendido a propios y a extraños colándose en el pódium con un Impreza de derribo; Duval se ha marcado un sprint final de los de libro; Galli ilusiona allá por donde va, con sus seguidores y su espectacular estilo, y qué decir de Suzuki, un equipo con muchas ganas que no lo ha hecho nada mal, con una promesa como Andersson que se ha marcado más de un tiempo destacable. En fin, que cosas hay para pasárselo bien en el Mundial, aunque parece que el "superhombre" de Loeb nos puede aburrir un pelín esta temporada.

Pero ahí está el francés y es muy merecedor de sus triunfos, porque impone un ritmo infernal. Este "Monte" volvía a plantearse con base en Valence y final en Mónaco, como en los viejos tiempos, con paso por el Turini incluido, pero lamentablemente la nieve no hacía acto de aparición y sólo jalonaba alguna de las cunetas de los pasos más altos. Comenzaba con dos cronometradas nocturnas el jueves, repletas de público con sus hogueras y su vino caliente. Allí, Sordo se destapaba con un magnífico primer scratch, a pesar de que en una placa de hielo, de las pocas que había, se pasaba un poco en la frenada y le atizaba a una bala de paja.

En esa misma placa, más de uno tenía sus más y sus menos, incluso, Rautenbach, que estrenaba Xsara cuasi oficial de Citroën Sport, se iba fuera. Si esto pasaba con una placa, qué hubiese pasado en un tramo de los complicados… Además, las Pirelli se cobraban su primera víctima, que a la postre sería la única: Latvala pinchaba en el primer tramo al cortar en una curva y perdía 4 minutos cuando su pistola no podía aflojar las tuercas.

Bueno, al lío, el caso es que Loeb tenía que poner las cosas en su sitio, al fin y al cabo estaba en su casa, y en el segundo tramo metió un atacón de los suyos y los dejó a todos mirando pa’ Toledo. Al que menos le cayó fue a Dani, y fueron 16 segundos en 17 km, una nimiedad comparado con los 27" que le metió a Hirvonen y 31" a Atkinson; de ahí para arriba. La cosa quedaba ya más clara, y sólo se habían corrido dos tramos. Al día siguiente esperaba una dura jornada.

Loeb, solo
El viernes, Loeb siguió mandando, aunque Sordo le replicó en el segundo tramo y se quedaba a 18" en la general, no era un mundo y podía pasar de todo. Hirvonen se iba ya a 40", seguido de Atkinson, Duval y Solberg. Pero por la tarde iban a comenzar los problemas para Sordo, pues era como si su C4 solamente empujase de las ruedas traseras. El diferencial central, situado en la caja de cambios, se había estropeado y repartía mal la potencia. Dani hizo lo que pudo para perder el menor tiempo posible y consiguió mantener a Mikko tercero a 26", aunque Loeb se iba ya prácticamente un minuto por delante.

Si en el pódium las cosas estaban claras, por detrás había un par de plazas en juego, pues Atkinson y Duval estaban separados por 14". El belga, a medida que se acostumbraba a coche y copiloto, se acercaba al Subaru. Solberg estaba sexto en tierra de nadie, mientras que Galli se iba adaptando al Focus, hasta que se quedaba sin dirección asistida y a punto estuvo de pillarle Cuoq con su 307 WRC.

Latvala, que no acababa de encontrarse a gusto, era noveno, mientras que Henning Solberg acababa décimo sin mucho que decir en el asfalto. El primer Suzuki llegaba en manos de Andersson, que recuperaba tiempo después de haber roto un palier en el primer tramo, mientras que Gardemeister se veía retrasado por culpa de una pérdida de potencia.

Sordo rompe
El sábado era el último día en el área de Valence antes de partir hacia Mónaco. Amaneció con niebla y frío en las primeras especiales, y Sordo marcaba el scratch, quería dejar bien claro a Hirvonen que la segunda plaza no estaba a su alcance. Pero con lo que no contaba era que el frío se le iba a atragantar a su turbo, y en el tercer tramo su C4 se quedaba sin potencia, viéndose obligado a detenerse. Sus esperanzas de marcar otro doblete se desvanecían y tomaba el camino de la asistencia con un tremendo cabreo. Hirvonen pasaba entonces a ser segundo y la pelea entre Atkinson y Duval, más caliente que nunca, era ahora por el tercer escalón del pódium.

Loeb rodaba ya en cabeza con 2 minutos sobre Hirvonen, el de Ford a su vez llevaba otro minuto sobre Atkinson y Duval le perseguía a 20". Mientras, Latvala había vuelto a tener otro encontronazo con otra piedra, no conformándose con pinchar, pues esta vez había roto la suspensión delantera derecha. Gardemeister también decía adiós a la prueba tras un calentón en su Suzuki. Andersson estaba teniendo un gran día, acabando octavo tras marcar un quinto mejor tiempo en el TC-9.

El domingo esperaban cinco tramos, entre ellos dos pasadas por el Turini y una superespecial en Mónaco. Toda la atención se centró en la lucha por el tercer puesto entre Atkinson y Duval, pues el belga se marcó nada menos que tres scratchs, quedándose a 1,1" del australiano a falta únicamente de la superespecial. El tramo fue de infarto y, para colmo, ambos clavaron el crono en la misma décima, con lo que la tercera plaza se quedó en manos de Atkinson.

En fin, el primer rallye y primera victoria de Loeb, segundo era Hirvonen con el amargo permiso de Sordo, y tercero un Subaru que no es el de Solberg. Buen hacer entre los Focus de Stobart, sobre todo entre los pilotos recién llegados, y emocionante comienzo de los Suzuki. No tiene por qué ser un año aburrido, Loeb se puede volver a caer de la bici…

 

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