viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

Rally

Rallye de Nueva Zelanda

02/09/2008

Nacho BLANCO / Fotos: DPPI, SUTTON, M. HOLMES y N.B.

Rallye de Nueva Zelanda

Tras tres días de intensa lucha, jugando al gato y el ratón y planeando las estrategias para no salir abriendo pista, finalmente Loeb se llevaba la victoria en un inesperado final. Latvala se salía y Hirvonen pinchaba en el penúltimo tramo, cediendo la primera plaza al francés y la segunda a Sordo, repitiendo así Citroën el doblete de Alemania y distanciándose en la clasificación.

La tercera cita de agosto llegaba quince días después de Alemania, pero nada menos que hasta Nueva Zelanda nos íbamos para ver la siguiente entrega de la temporada 2008. No sólo cambiábamos de continente, también de estación, pues el invierno arreciaba en las Antípodas, y hasta allí se desplazó toda la caravana mundialista en busca de los preciosos, rapidísimos y técnicos tramos de la Isla Norte, que se encontraban mayoritariamente secos, con lo que las estrategias para no salir primero en la pista iban a ser una constante.

Los chicos de Ford venían con el doblete de Citroën en Alemania un tanto atravesado y con ganas de remediarlo, pues en las dos siguientes citas de asfalto, Catalunya y Córcega, los C4 WRC van a ser los favoritos. Por ello, Hirvonen sabía que muchas de sus opciones de ganar el Mundial pasaban en parte por triunfar en Oceanía, al igual que Ford en el Campeonato de Marcas. Con ese objetivo comenzó la lucha, y a punto estuvieron de conseguirlo en el mismísimo primer tramo. Loeb, de nuevo al frente de la clasificación, salía abriendo pista el viernes, y llegó pasadísimo a una izquierda, cortando por el interior y poniendo su C4 a dos ruedas al volver a la carretera. Todo se quedó en el susto, pero los pilotos de Ford no sabían lo cerca que habían estado de quitarse de encima al "francesito".

Lo de limpiar gravilla no es bueno para nadie, aunque seas campeón del mundo, y "Seb" comenzó a ceder tiempo frente a los dos pilotos de Ford, aunque lo peor iba a llegar en el tramo 6, cuando se disponía a arrancar su C4 para colocarlo en la línea de salida y éste se negó a ponerse en marcha. Loeb y Elena tuvieron que bajarse del coche para empujarlo, finalmente consiguieron arrancarlo, pero habían pasado 3 minutos, e incluso Hirvonen había tomado la salida, con lo que la pareja francesa se llevó 30" de penalización. Hubo fuertes rumores de que todo había sido una maniobra para perder tiempo y no salir delante el sábado, pero ese medio minuto se mostraba demasiado abultado y en Citroën lo desmentían. Aunque algo así era la única forma de que Mikko no conociese su tiempo (saliendo detrás de él) y de que Loeb no volviese a abrir pista el sábado…

Hirvonen manda y abre
Tras los siete tramos del viernes, Hirvonen se colocaba en cabeza, con Loeb segundo a 27" y Dani Sordo a 30", mientras que Latvala decidía levantar el pie y se colocaba cuarto, a sólo 1 décima del español. Los cuatro estaban haciendo un brillante rallye, incluido Dani, que veía cómo su progresión en tierra le permitía estar luchando por las posiciones de pódium.

Por detrás, casi a minuto y medio, rodaba Duval con el Focus de Galli, mientras que los dos Subaru no daban pie con bola, sufriendo un vuelco Atkinson al cortar mucho en una curva y bastantes problemas de set up Petter, yéndose hasta la séptima posición, por detrás incluso de Aava, que con su C4 privado estaba haciendo un rallye más que respetable. Andersson y Gardemeister cerraban la lista de los oficiales, como es habitual, aunque esta vez su diferencia no era tan abultada como en otras ocasiones, rodando por delante el sueco y más retrasado Toni, que en un despiste había pinchado una rueda.

El sábado, Hirvonen iba a ser el encargado de llevar la "barredora" y Loeb se fue comiendo la ventaja a bocados, máxime cuando por los seis tramos del día se pasaba una sola vez. En el tramo 12, "Seb" daba alcance al finlandés y le superaba, pero en la siguiente especial el francés buscaba al menos 20" de ventaja para el último día, y al ver que no los conseguía, decidía parar literalmente el coche antes de la meta y colocarse justo por detrás de Hirvonen, a 4 segundos. En Ford entonces trabajaban rápido y decidían meter a Latvala por delante de Mikko, para abrir pista el domingo.

Al final del sábado, Jari-Matti era líder, con 9,3 segundos de ventaja sobre Hirvonen y 13,3 sobre Loeb, mientras que Sordo seguía totalmente metido en la quiniela, a sólo 15,7 del líder. A falta de un solo día de rallye y con cuatro pilotos en apenas 15", la cosa estaba más que emocionante.

Carambola de Loeb
Latvala comenzó de mañana a hacer el trabajo sucio, y ya en el segundo tramo su jefe de filas le superó, pero lo que no se esperaba nadie era que Loeb fuese a meter la pata y se marcase un trompo en el que cedía casi 10" respecto a Mikko. Tras la primera pasada por Whaanga Coast, Hirvonen era líder, con Latvala a 7,1 segundos, Sordo a 8,4 y Loeb a 17,6. Emoción, intriga y dolor de barriga. Cualquier cosa podía pasar, hasta Sordo podía ganar la prueba.

"Seb" apretaba y marcaba el scratch, pero sólo arañaba 2 segundos a Mikko; cuatro pilotos en 15" y un tramo por delante, los 30 km de Whaanga Coast, con un azul esmeralda Mar de Tasmania de fondo, esto sólo puede pasar en Nueva Zelanda.

Loeb lo iba a intentar, pero no era una misión fácil, pues precisamente era el más alejado. De todo podía pasar y todo el mundo estaba en ascuas. Latvala era el primero en la pista, pero a 3,5 km de la salida, en una izquierda larga, su Focus pisó por fuera de la trazada y se fue de atrás, Jari-Matti intentó sacarlo con el gas, pero ya era demasiado tarde, el frontal del Ford había impactado con el talud de tierra del interior, con tan mala fortuna que una piedra había roto el radiador y el intercooler. El finlandés intentó seguir, pero poco más tarde tuvo que parar con los testigos de agua y aceite encendidos.

Poco después pasó por el lugar Hirvonen y vio el Focus de su compañero allí parado. Ya no iba a tener la pista perfecta. Quedaban 26 km de tramo y estaba solo, liderando la prueba con dos C4 WRC pisándole los talones. Sólo pensaba que tenía que acabar. Pero, ¡maldición!, el Ford comenzaba a moverse más de lo habitual, sobre todo en los apoyos a derechas. Quedaban sólo 9 km para finalizar y la rueda trasera derecha de Mikko perdía aire lentamente. No sabía dónde podía haber pinchado, no había tocado con nada. Loeb estaba recortando la ventaja metro a metro, ¡había que intentar mantenerla! A poco del final, en uno de esos apoyos, el coche se iba completamente de atrás, hasta impactar contra el interior de la curva y arrancar todo el faldón delantero. Ya era demasiado tarde, Hirvonen había perdido el rallye y muchas de sus opciones al Mundial, en Citroën avisaban a Sordo y a Loeb y el francés pasaba a colocarse en cabeza de carrera a falta de la superespecial de Mystery Creek, y Mikko se subía amargamente al tercer escalón del pódium.

Impresionante carambola que dejaba a los de Ford con caras largas y a los Citroën extraordinariamente reforzados con un nuevo y consecutivo doblete, el primero sobre tierra de la marca francesa, que le coloca en cabeza del Mundial con 20 puntos de ventaja respecto a Ford, lo mismo que Loeb, que llega al asfalto 8 puntos por delante de Hirvonen, mientras que Sordo se afianza ya en la tercera plaza, tras el abandono de Atkinson y Latvala.

Cuarto era Petter Solberg, que había logrado recuperarse e incluso superar a Aava después de un toque del estonio, que firmaba a pesar de ello una magnífica quinta plaza, ambos beneficiados por la tonta salida de Duval en el penúltimo tramo. Los Suzuki terminaban sexto y séptimo, a más de 7 minutos, mientras que Villagra y Henning cerraban la lista de WRC, marcando el sueco unos tiempazos el domingo.

La próxima cita será en nuestra casa, el Rallye Catalunya. Vuelve el asfalto, y con él las opciones de que Dani consiga su primer triunfo de la temporada, algo que no nos podemos perder.

 

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