viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

Rally

Sordo prueba el Renault F1

11/12/2007

Nacho BLANCO / Fotos: N.B., TOTAL y RENAULT

Sordo prueba el Renault F1

Dani Sordo tuvo la oportunidad, gracias a Total, de probar un Fórmula 1, el Renault R26. A la cita también acudieron Sébastien Loeb y Heikki Kovalainen, que a su vez pilotó el Citroën C4 WRC en un tramo de rallyes. Sordo se lo pasó bien, pero al final fue muy claro: “esto es impresionante, pero no lo cambio por un WRC”.

Apenas se habían secado sus botines, después uno de los rallyes de Gran Bretaña más complicados que se recuerdan, y tanto Sordo como Loeb tomaban camino del Circuito de Paul Ricard, en la Costa Azul francesa. Allí les estaba esperando Heikki Kovalainen con un Renault F1 R26, con todo preparado para que se montasen por primera vez en el monoplaza y él, a su vez, probase el Citroën C4 WRC, un atractivo intercambio de monturas montado por la petrolera francesa Total/Elf, patrocinadora de ambos equipos.

El plan era muy sencillo, primero "Seb", con su recién estrenada corona de cuarto veces campeón del mundo, iba a dar unas vueltas al pequeño Heikki en el C4 WRC, explicándole los secretillos de su coche, luego el finlandés se pondría al volante y posteriormente harían lo mismo con Sordo. Luego, los dos pilotos de Citroën se montarían en el F1 y harían dos tandas de 15 minutos cada uno intentando bajar el tiempo de Kovalainen, algo que ninguno de ellos consiguió, aunque se quedaron cerca.

El día anterior todos los pilotos habían rodado un poco para aclimatarse a los vehículos y no hacer el ridículo delante de toda la prensa mundial. Heikki había conseguido muy buen tiempo en el tramo de rallye, mejor incluso que el de Loeb, mientras que Sordo no había rodado en los 2 kilómetros de especial de tierra que Total había preparado. Dani iba picando a "Seb" de camino a la especial porque le había ganado Kovalainen y, como a los pilotos no les gusta perder ni al parchís, Loeb salió endemoniado con el C4 de la asistencia y le bajó, así de golpe y porrazo, 5" al tiempo del finlandés. El piloto de Renault resultó ser un entusiasta de los rallyes, pero cuando "Seb" le llevó al límite alucinó. "Es impresionante cómo se puede ir entre los árboles", dijo. Le tocó el turno a él y la verdad es que no lo hizo nada mal y en las cruzadas y los saltos fue donde más disfrutó, sin lugar a dudas. Alguna curva se comió pero no se le veía nada acobardado a la hora de darle gusto al pie derecho y deslizarse con el C4.

Rueda arrancada
Llegó la hora de que Sordo le diese una vuelta a Heikki. El cántabro, que también es un caliente como Loeb, sin conocer la pista se lanzó a bajar el crono de su compañero. Al principio, Kovalainen iba haciendo las labores de Marc Martí, "right, left…", y Dani tardó poco en bajar un segundo más el record del tramo, pero desafortunadamente en una izquierda rápida, tras un matorral, había escondida una piedra y la rueda derecha del C4 la impactó de lleno, rompiendo el triángulo y acabando en seco con el test del C4. Los mecánicos de Citroën tuvieron entonces su ocasión para lucirse y, en pleno tramo, cambiaron el trapecio en un periquete y luego todos cogimos camino del circuito.

Paul Ricard es un circuito impresionante, con unas lujosas instalaciones y un aeropuerto paralelo a la pista, que puede incluso acoger vuelos internacionales. En los boxes esperaba el R26, calentando motores con su estridente sonido capaz de dejar "turulato" a cualquiera en dos acelerones. Kovalainen comenzó la ronda calentando neumáticos y parando el crono en 1.04.5 en su mejor vuelta. Loeb se colocó entonces su casco y, sin apenas cambiar nada pues son de similar estatura, comenzó su test del F1. Sordo y Heikki, cronómetro en mano, fueron rápidamente al muro de boxes para comprobar los tiempos del francés. A "Seb" tampoco le temblaba el pie y además conocía este circuito, por haber rodado allí con el Pescarolo como preparación a las 24 Horas de Le Mans. Sus vueltas fueron muy rápidas y los cambios y las frenadas se producían con espectacular rapidez, empezando en 1.06.8 y bajando a 1.06.2 para acabar la primera tanda en 1.06.1. En el box, Kovalainen le dio unos consejos y con gomas a estrenar salió de nuevo a la pista. Comenzó con 1.06.1, tal y como lo había dejado antes, para llegar a hacer su mejor crono en 1.05.5, sólo un segundo más lento que el piloto de F1. ¡Impresionante!

Sordo, a por todas
Le llegó el turno a Dani, que estaba nervioso, pues nunca antes de esta experiencia había llevado un monoplaza y no estaba nada acostumbrado a la fuerza de la aerodinámica. Había una curva que había que pasar a fondo, a 300 km/h, pero el cántabro no se atrevía, le costaba confiar en el coche. Después de ajustar el asiento y los pedales, pues Sordo es bastante más alto que los otros dos pilotos, se metió a duras penas en el cockpit. Salió con ganas de hacerlo bien, pero consciente de sus limitaciones. Comenzó en 1.12.1, para ira bajando un segundo por vuelta hasta llegar a los 1.09.8.

En la parada intermedia, Heikki sacó el ordenador de la telemetría y le enseñó a Dani las diferencias con él, los puntos en los que perdía y en los que podía mejorar. El finlandés nos comentaba que no tenía confianza en el downforce, la carga aerodinámica. Al final de recta, el alerón trasero crea una carga de dos toneladas y por ello le era muy difícil pasar las rápidas a fondo. Le costaba acostumbrarse a las referencias de frenado, y no apuraba todo lo que se podía, pero era totalmente normal si jamás había pilotado un monoplaza.

Aun así, Dani bajó su tiempo hasta 1.07.1, a poco más de dos segundos de Heikki. Llegando a pasar "casi" a fondo la rápida y viendo las reducciones y las frenadas disminuir considerablemente respecto a las primeras vueltas.

Al finalizar la prueba todos estaban encantados. Los periodistas franceses se abalanzaban sobre Loeb, ahora mismo en la cresta de la ola con su cuarto título, mientras que nosotros nos centrábamos en Sordo, para concienciarnos de que al cántabro no le había dado fuerte por la Fórmula 1 y nos iba a dar plantón en el Mundial. Efectivamente no iba a ser así, nos afirmó que lo que le gusta es el WRC y que, aunque el F1 era impresionante, a él lo que le gusta es ponerse al volante de un coche de rallyes y encarar un tramo a fondo. A nosotros, también.

 

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